Secretos de Barcelona: Las carassas de las esquinas

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Carassas

Vas caminando por la calle y hace un día tan bueno que los balcones relucen con sus plantas y el cielo invita a echar la vista arriba. Y cuando miras… ¡boom! Una cara te devuelve la mirada desde una esquina. Y no es una cara cualquiera, es una cara de piedra esculpida en la pared. Si te has pateado mucho Barcelona o conoces un poquito las anécdotas históricas de la ciudad ya sabrás de lo que estoy hablando. Son las típicas “carassas” (no confundir con las de simbología navideña).

En general son caras de mujeres, pero también las hay de demonios, sátiros, gárgolas… Conociendo la historia masónica que esconde Barcelona quizás estés pensando que su simbolismo tiene que ver con el ocultismo, lo secreto o lo turbio. Realmente la explicación a estas caras esculpidas en piedra está muy lejos de cualquier componente sectario o mitológico aún a pesar de las figuras que representan y están ancladas en un componente mucho más… terrenal.

Barcelona ha sido siempre ciudad portuaria y eso ha provocado a lo largo de la historia un ir y venir de viajeros de todas partes del mundo. Estos marineros tenían sus necesidades. Y como toda ciudad, Barcelona sabía cubrirlas. Así que como en el siglo XVII la gran parte de la población era analfabeta (y mucho más el público objetivo al que iban dirigidos estos mensajes) se optó por la colocación de las famosas “carassas” en las esquinas de las calles que albergaban burdeles. Cuando los viajeros (o no tan viajeros) las veían, solo tenían que seguir la mirada de las figuras de piedra para encontrar lo que estaban buscando.

Aunque la mayoría han sido destruidas por la construcción y el paso del tiempo, aún se conservan algunas de estas figuras por las calles de La Ribera o Ciutat Vella.

 

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