Irse de birras en Barcelona: el plan por excelencia. Pero el vino tampoco se queda atrás, y las once Denominaciones de Origen (más la de Cava) que tenemos en Catalunya lo demuestran. Eso, y los muchos sitios en los que es posible pedir un tintito o “un vino blanco, sisplau”. Por eso y para que tengas a mano una lista de sitios y eventos a los que ir la próxima vez que quieras hacer chinchín con copas, aquí dejamos nuestras propuestas de lugares a los que ir de vinos en Barcelona:
El Diset

Vayas con amigos, pareja, en familia o solo: El Diset no falla. Ubicado en El Born, este local no destaca “solo” por su amplia y cuidada variedad de vinos (la mayoría catalanes), sino también por la comida con la que maridarlos. Son especialmente famosas sus tostadas, tanto calientes como frías. Pero si eres más de clásicos, también tienen tablas de quesos, croquetas y más.
Extra Bar

Sabes que un local merece la pena aunque no haya publicidad cuando siempre está lleno. Y ese es el caso de Extra Bar. Ni hay carta de vinos ni hacen reservas, pero hacer cola para entrar en este (muy) pequeño bar merece mucho la pena. Las variedades de vino que puedes pedir están a la vista y van cambiando. Por su parte, la comida corre a cargo de Alexis Peñalver, chef y propietario de La Pubilla; lo que se traduce en tapas cuidadas, llenas de sabor y con calidad.

Si estás buscando algo que vaya más allá de “ir de vinitos”, An Idiot’s Guide to Wine es una experiencia que une el maridaje con un monólogo de comedia. Una cata formada por seis variedades de vinos que llega a Barcelona después de haber triunfado en Australia y en el que, durante 70 minutos, los comensales no solo beben vino: también aprenden sobre ellos mientras sale la risa floja. El tipo de evento al que ir tanto si eres experto en el tema como si no sabes diferenciar un tinto de verano de un kalimotxo.
Zim

Zim es uno de los secretos mejor guardados de Barcelona en lo que a bar de vinos se refiere. Escondida en el Gòtic detrás de la plaza Sant Jaume, la carta de esta pequeñísima pero imprescindible cueva-bar de vinos está formada por nombres que se maridan con una variedad de quesos de La Seu, la quesería de al lado. Un obligado para cualquier amante del buen comer y el buen beber.
Bar Brutal y Bar Super
Bar Brutal y Bar Super son hermanos de la misma madre. O “padres” en este caso: Max y Stefano Colombo. Ellos fueron quienes convirtieron la histórica bodega de vinos Can Cisa en el bistró de vino natural que hoy es Bar Brutal. Con más de 2.000 referencias de vino, un equipo de sumilleres y una oferta gastronómica basada en los productos de temporada, la sostenibilidad es una de las cosas que lo hacen único.
También de Bar Super, aunque haya pasado menos tiempo desde su inauguración. El vino natural ecológico y de calidad sigue siendo su pilar fundamental, y su ubicación frente al Mercat de Santa Catarina hace que su gastronomía sea “cuina de mercat”, cocinada con ingredientes frescos.
L’Ànima del Vi

Benoît y Nùria son los nombres detrás del nacimiento de L’Ànima del Vi. Y aunque tenemos la suerte de contar con muchos sitios con vinos naturales en Barna, este pequeño local en el Born fue uno de los pioneros. Su carta es reducida en número pero muy amplia en calidad, con variedades de productores catalanes, del resto de España y de Francia. En lo que a comida se refiere, son conocidas sus ostras y su rillette de pato y oca, aunque también puedes pedirte cualquiera de sus opciones del día.
Món Vínic

El paraíso del queso y del vino hecho bar y tienda a la vez: eso es Món Vínic. Ubicado en el Eixample, todos los productos que se ofrecen son artesanales, desde los quesos de leche cruda hasta las más de 50 referencias de estilos y procedencias de sus vinos. Una opción que quizá no sea para todos los bolsillos pero para la que sin duda merece la pena ahorrar un poco, Món Vínic también cuenta con tapas dignas de probar de embutidos, fermentados, escabeches, patés…
Vidorra
Con un ambiente moderno y acogedor a la vez, de Vidorra sabes cuándo entras pero no cuándo sales (porque siempre apetece quedarse “20 minutillos más”). Sus dueñas son Laura Pou y Mar Badosa, quienes fusionaron dos de sus pasiones para convertir este local de Sant Andreu en una vermutería y bar de vinos de confianza. La mayor parte de los vinos que ofrecen son de Denominación de Origen catalán y el vermut, Mariol. ¿El detalle que hace de Vidorra un 10? Sus “tardes de música en directo”, con actuaciones que van desde el rock hasta el jazz o la rumba.
Vila Viniteca

Se fundó en el Born en 1932 y, desde entonces, Vila Viniteca se ha convertido en uno de los lugares imprescindibles para la venta y distribución de vinos y destilados. Nombres nacionales y variedades de todo el mundo que también se pueden probar en las catas que organizan, a partir de los 45€.
Además, justo al lado se encuentra su división de gastronomía y alimentación gourmet: La Teca. Una tienda delicatessen que también cuenta con una pequeña (y muy cotizada) zona de degustación donde probar tablas de quesos, embutidos premium o jamón ibérico cortado a mano, acompañados de un buen vino.
Contracorrent
Ya sea en Fort Pienc (su primer local) o en Gràcia (su última apertura), el ambiente y la filosofía de Contracorrent es la misma: un lugar acogedor que une la cocina creativa y de autor con vinos exclusivamente naturales. Si bien el local de Fort Pienc es un gastrobar más informal, el de Gràcia tiene un enfoque un poco más bistró, perfecto para un menú degustación.