Dos veces por año, cuando el calendario europeo marca que es el momento de cambiar la hora, todos los catalanes se hacen la misma pregunta: «¿Dormimos una hora más o una hora menos?», una cuestión con un 50 % de probabilidades de alegrarnos o fastidiarnos el fin de semana.
Afortunadamente, con el cambio al horario de invierno siempre salimos ganando y dormiremos una hora más. Por lo tanto, este domingo 25 de octubre la noche será más larga y a las 03:00 de la madrugada volverán a ser las 02:00.
Este cambio, más allá del descanso de un día puntual, repercutirá en los horarios de luz solar y en la rutina de la mayoría de los europeos. A partir del domingo, amanecerá una hora más temprano, favoreciendo un despertar con luz natural, y el sol se pondrá una hora antes: anocheciendo alrededor de las 18:00 horas y reduciendo nuestro tiempo para salir a dar una vuelta o tomar algo después del trabajo (o al menos nuestra sensación respecto a ello).
¿Por qué cambiamos la hora?
El debate sobre si mantener el cambio de hora o pasar a un horario fijo lleva años produciéndose en el Parlamento Europeo.
Originalmente, la modificación horaria se implantó para ahorrar energía y aprovechar al máximo la luz solar. Se propuso un modelo en el que la idea central es hacer coincidir las horas en las que la mayoría de la población está despierta con las horas de luz natural, disminuyendo el consumo eléctrico en iluminación artificial.
Sin embargo, según los datos y estudios de Red Eléctrica, en la actualidad ese ahorro es prácticamente inexistente. Se estima que el ahorro medio de electricidad ronda el 0,34 % y que el impacto económico en los hogares españoles es de entre 1 y 2 euros por vivienda.
¿Cómo adaptarnos de forma saludable?
Donde sí notamos el impacto es en el cambio de rutinas y en cómo afecta a nuestro reloj biológico. Para adaptarnos de forma saludable y ajustar nuestro ritmo circadiano, los expertos recomiendan:
- Ajustar nuestro horario de comidas. Adelanta el horario del desayuno, de la comida y, sobre todo, de la cena en la misma proporción que el cambio de hora para acostumbrar a nuestro cuerpo. Si puedes comenzar a hacerlo un par de días o tres antes del domingo, harás esta transición mucho más fácil.
- Adiós a los dispositivos electrónicos por la noche. Siempre es recomendable pasar una o dos horas sin mirar el móvil o la televisión antes de ir a dormir, pero ahora debes adelantarlo una hora más.
- Aprovecha la luz de la mañana. Buscar activamente la luz del sol nada más levantarte, dar un paseo corto o desayunar cerca de la ventana ayuda al cerebro a adaptarse a la rutina del día.
- Mantén un estilo de vida saludable. Puede sonar a tópico, pero hacer ejercicio de forma recurrente, controlar los horarios de sueño, reducir el consumo de café o bebidas energéticas y cenar ligero ayuda muchísimo a que estos cambios se hagan más livianos.