Trece veces la Sagrada Familia: así es el titánico trabajo manual que esconden los conciertos Candlelight en Barcelona
Antes de que suene la primera nota, miles de velas se colocan a mano para los conciertos Candlelight en Barcelona, convirtiendo el espacio elegido en un lugar mágico (y luminoso) por una noche.
Concierto Candlelight en la Parroquia de San Francisco de Salas en Barcelona
Verlos probablemente los has visto ya, aunque sea en Instagram. Los conciertos Candlelight en Barcelona iluminando salas emblemáticas de la ciudad con el sonido de instrumentos en directo y cálidas velas. Pero, ¿cuántas son exactamente? Porque siempre se habla de “miles” así en génerico. A veces son 5.000 velas, otras 15.000 y en ocasiones hasta 30.000.
El truco está en que parece fácil (subrayando el “parece”). Detrás hay muchas manos, un método y un ritmo marcado para que las velas den empaque a toda la experiencia, sin abrumar. ¿Quieres saber más sobre cómo se prepara? Aquí te lo contamos todo.
El montaje: desempaquetar, colocar y encender
Todo empieza cuando llegan las cajas, con las velas separadas por docenas. Se abren en cadena, se sacan con cuidado, se comprueba que estén listas y se agrupan por zonas. Sobre el suelo se forman pequeños grupitos de velas, separadas según el sitio en el que vayan a estar.
Y, a partir de ahí, comienza el “diseño de interiores”. Se cubren de velas los pasillos, los bordes del escenario y las columnas. Los escalones también se señalan para que el público se oriente sin perder la magia. Una vez todo está en su lugar, llega el encendido: fila a fila y grupo a grupo, hasta que la sala se convierte en un mapa de luz.
Y el resto ya lo conoces: espacios como el Reial Cercle Artístic de Barcelona, los jardines del Recinte Modernista de Sant Pau o la Parroquia de San Francisco de Sales iluminados de una forma única.
Para dimensionarlo sin fórmulas raras: las 15.000 velas Candlelight que pueden iluminar cualquiera de esos recintos equivale trece veces a la altura de la Sagrada Familia. O 31 veces la Torre Glòries en el caso de 30.000 velas.
¿Y qué pasa cuando el concierto termina? Las velas se apagan y se recogen una a una. Vuelven a sus cajas y el espacio recupera su forma original como si nada hubiese pasado. Y así con cada concierto en cada ciudad del mundo.
Concierto Candlelight en el Recinto Modernista Sant Pau en Barcelona
Ahora, cada vez que vayas a un concierto Candlelight en Barcelona también podrás imaginarte cada movimiento y cada “click” de la vela encendiéndose antes de que llegue el público. Un proceso humano de principio a fin con el objetivo de que la experiencia se sienta casi casi extraterrenal.