Es imposible entender la Barcelona actual sin viajar a los orígenes de sus barrios y escuchar las historias de los vecinos que, poco a poco, esculpieron la identidad y el alma de la ciudad y sus calles. Historias como la de la Lleialtat Santsenca, actualmente un edificio municipal dedicado a fomentar la cultura y a crear comunidad, pero que en el pasado fue la sede de una mítica cooperativa obrera.
El edificio actual se construyó hace prácticamente un siglo, en 1927, obra del arquitecto catalán Josep Alemany, pero el origen de la asociación se remonta a finales del siglo XIX. En 1894, quince obreros de Sants (por aquel entonces un pueblo independiente) crean una cooperativa con el fin de organizarse para comprar productos de primera necesidad al por mayor, evitar la especulación y venderlos entre los socios a precios justos.
En pocos meses ya habían duplicado el número de socios y diez años después la cooperativa ya estaba formada por más de cien personas. El crecimiento exponencial y el éxito les llevó a que, en 1923, comenzaran a acuñar su propia moneda social, convirtiéndose en una especie de «casa de la moneda» en Sants.
Pocos años después se muda a la calle Olzinelles número 31, su ubicación actual, a un nuevo inmueble que destaca por sus dimensiones y por su fachada novecentista, que hoy en día luce prácticamente igual tras su restauración en 2017.
De cooperativa a sala de fiestas
Tras la Guerra Civil, el régimen franquista incautó el inmueble y no fue hasta 1941 cuando la cooperativa obrera reabrió bajo la supervisión de la Falange. Sin embargo, la Lleialtat Santsenca no sobrevivió al declive económico y cerró definitivamente en 1950.
Durante casi 40 años el espacio se utilizó como fábrica y tienda de Torrons Viar y, al mismo tiempo en la planta superior, como la icónica sala de fiestas Bahía. El doble uso comercial y lúdico estuvo vigente hasta 1988, cuando el Ayuntamiento de Barcelona cerró el recinto por falta de permisos.
Una década de lucha vecinal para salvarlo de la demolición
Tras casi 20 años cerrado, el inmueble fue ocupado por la asociación Espai Alliberat per la Cultura en 2006 y, tras ser desalojados en 2009, se creó la Plataforma Recuperem la Lleialtat Santsenca, que reunía a más de 60 asociaciones vecinales.
Con la amenaza de demolición o de venta a una empresa privada, los vecinos de Sants comenzaron una larga protesta reivindicando que se convirtiera en un espacio juvenil y comunitario. En 2011 el Ayuntamiento asume la propiedad del edificio y las obras de rehabilitación comienzan tres años después.
En enero de 2018 la Lleialtat Santsenca reabrió sus puertas y se convirtió en el casal de barrio que es hoy en día. Un recinto público donde se puede asistir a debates, conferencias, talleres deportivos, exposiciones, juegos y una interminable lista de actividades pensadas para los vecinos de Sants y de Barcelona.