El Ayuntamiento de Barcelona activará antes de finales de este año un fondo económico para comprar locales de comercios emblemáticos que estén en riesgo de desaparecer. Una medida para tratar de evitar el cierre de los negocios de tota la vida y que son parte de la identidad y la cultura de la ciudad.
Esta propuesta responde a las quejas vecinales sobre la progresiva sustitución de comercios locales por grandes cadenas internacionales. El objetivo es blindar esos negocios frente a los problemas derivados de la presión inmobiliaria, el aumento de los alquileres y la gentrificación.
Desde el Ayuntamiento respaldan esta iniciativa citando a la ciudad de París, que lleva una década aplicando políticas similares. No obstante, por el momento se desconocen tanto las fechas exactas como las cifras económicas relacionadas con este fondo.
Lo que sí se ha indicado es el procedimiento: de forma conjunta con la Generalitat de Catalunya se modificará la ley para permitir que los ayuntamientos puedan ejercer un derecho de «tanteo y retracto» y tener prioridad en el proceso de compra si alguno de los dueños de un local estratégico lo pone a la venta. Esta modificación por parte de la Generalitat permitirá a otros municipios aparte de Barcelona aplicarlo del mismo modo.