Madonna es una enamorada de Barcelona. La reina del pop ha declarado mil y una veces el amor que siente por España y, especialmente, por la Ciudad Condal y su ambiente. Desde la primera vez que visitó tierras catalanas (hace ya 36 años, en 1990), la cantante ha sido captada en múltiples ocasiones de incógnito por la ciudad, en restaurantes, terrazas o yendo en bicicleta como una vecina más.
Hace unos días, en un vídeo sobre el making of de su último disco Confessions II, la artista volvía a hablar sobre España, el flamenco y un local de Barcelona recomendado por sus espectáculos y su buena música. Madonna aseguraba que en su próxima vida quiere ser española, vivir en Madrid y «aprender a bailar flamenco y a hablar castellano».
Arca, la artista venezolana y amiga de Madonna, le recordaba un lugar en Barcelona con muy buen flamenco: 23 Robadors y le explicaba que el nombre está en catalán y el significado de la palabra. La cantante estadounidense remataba la recomendación con un guiño cariñoso: «¡’Robadors’, me habéis robado el alma!».
23 Robadors, más de 20 años de música de autor
El lugar escogido por la estrella es un espacio de culto y de resistencia en la calle del Robador, en pleno Raval: una pequeña sala que ofrece música en directo, especialmente flamenco y jazz a diario. Artistas conocidos y desconocidos se reúnen en este local que lleva abierto más de 20 años.
Un local auténtico cuando menos, que pervive en un barrio lleno de contrastes y reivindica esa identidad cultural como su propia esencia: un espacio donde músicos y público de todo tipo se mezclan sin saber bien «dónde acaba el concierto y dónde empieza la fiesta». Una sala que vale la pena visitar para tomar una copa… o las que surjan.