Danas, erupciones, terremotos, incendios forestales… la fuerza de la naturaleza es incontenible y las catástrofes naturales más recientes nos han demostrado que infravaloramos su poder y que, en muchas ocasiones, no estamos preparados para afrontarlas. Por ello, el Gobierno de España ha publicado en el BOE una nueva Directriz Básica de Planificación de Protección Civil ante el riesgo de terremotos.
Estas directrices incorporan información actualizada con nuevas medidas de prevención y cooperación entre territorios, además de un mapa de riesgo sísmico que categoriza el nivel de peligro en cada uno de los municipios y provincias del país.
Pese a que el sureste de la península es el área más expuesta, las cuatro provincias de Catalunya se encuentran en áreas con grado VI o VII de intensidad sísmica (siendo el grado VIII el más alto en España).
Mapa de riesgo sísmico: qué municipios tienen mayor peligro
La provincia de Girona es la que mayor peligrosidad de sismos presenta. Todo su territorio se encuentra en el área de grado VII, debido a la presencia de fallas activas y a la actividad tectónica de los Pirineos. La nueva normativa obliga a todos los municipios a implantar un plan de actuación propio en caso de seísmo.

Barcelona capital y la mayoría del territorio provincial se encuentran en riesgo de grado VI, lo que implica que estas localidades estarán sujetas al plan autonómico. Sin embargo, más de 80 municipios, principalmente al noreste de la provincia, tendrán que desarrollar un plan de acción propio al encontrarse en zona de intensidad sísmica VII.
La peligrosidad en la provincia de Lleida aumenta a medida que se avanza hacia el Pirineo. Pese a que la capital está en área de intensidad V, relativamente baja, la mayor parte del territorio lleidatà se sitúa entre los niveles VI y VII.
Tarragona es la provincia más «afortunada» ya que, aunque el noreste y la capital se encuentran en el área de intensidad VI, algo más de la mitad de su superficie está en el nivel V.