Nadie puede discutir que la Sagrada Familia es uno de los grandes monumentos de la historia, candidata a convertirse en una de las 7 Maravillas Contemporáneas del Mundo y una obra de una majestuosidad nunca antes vista. Pero tanta belleza viene acompañada de una complejidad técnica sin igual y, aunque las previsiones más optimistas contemplan que su construcción podría acabar en unos diez años, siguen surgiendo problemas y desafíos para concluir el ambicioso sueño de Antoni Gaudí.
Uno de estos problemas está relacionado con la construcción de la escalinata. La Junta Constructora no termina de definir y acordar el proyecto definitivo con el Ayuntamiento de Barcelona. Ayer, martes 22 de septiembre, el director general de la Junta, Xavier Martínez, anunciaba la posibilidad de establecer un «proyecto de mínimos» para el que sería necesario derribar el bloque de Núñez y Navarro, salvando casi todo el entorno y situando la escalinata encajonada.
Pero pocas horas después rectificaron a través de un comunicado matizando que la demolición de este inmueble es totalmente necesaria, pero que la construcción afectaría a otras fincas del entorno, concretamente a todas aquellas que lleguen hasta la calle València. Ninguna de las dos opciones cumpliría el plan original de Gaudí para el que sería necesario arrasar dos manzanas enteras, desde la calle Mallorca hasta la calle Aragó, despejando una gran plaza monumental.
La respuesta del Ayuntamiento y la incertidumbre de los vecinos
El gobierno municipal ya ha comunicado que se decantará por el escenario que tenga la menor afectación posible para los vecinos con el fin de proteger el derecho a la vivienda y espera un proyecto definitivo durante los próximos meses.
Aunque las autoridades están en constantes negociaciones con los vecinos afectados y el objetivo es que los residentes puedan seguir viviendo en el mismo barrio, la incertidumbre sobre qué edificios serán demolidos y cuáles no lleva afectándoles desde hace más de 50 años.
La basílica ofrece trasladarlos a un solar de su propiedad situado en la calle Mallorca, pero dependiendo de cuántas personas soliciten una reubicación en lugar de dinero, el nuevo espacio podría no tener edificabilidad suficiente.
Falta de licencias y la incógnita del diseño artístico
Aparte de la cuestión de la escalinata, existen dos frentes abiertos para definir los siguientes pasos de la obra: los voladizos y pórticos, que invadirían espacio de la calle donde la basílica carece de licencia para construir, y la incógnita del diseño de la fachada de la Glòria. La Junta todavía no ha seleccionado quién diseñará esa parte del monumento y ha solicitado más tiempo para elegir al artista encargado.
Paralelamente a esta situación, las obras interiores avanzan y en 2028 se prevé finalizar la cara interna de la torre de Jesús y la capilla de la Asunción. Al mismo tiempo se construirán las cuatro nuevas torres de la fachada de la Glòria que se alzarán hasta los 120 metros de altura.