Hay días en los que el asfalto parece derretirse y la ciudad pide a gritos un refugio. Ese oasis tan ansiado para esquivar el calor ya es una realidad en el barrio de La Sagrera, donde este fin de semana han abierto sus puertas al público las nuevas piscinas al aire libre del recién estrenado Centro Deportivo Municipal (CEM).
Situadas en la calle de Bonaventura Gispert, 37-47, estas instalaciones suman un nuevo espacio refrescante a Barcelona, que alcanza así la cifra de 16 piscinas descubiertas de gestión pública. Aunque los vecinos ya pueden estrenar el agua, el recinto se encuentra en una primera fase de apertura, preparando el terreno para ofrecer un servicio ininterrumpido que durará los doce meses del año.
Más de mil metros cuadrados de sol y deporte
La gran protagonista del espacio es una piscina de 25 metros de longitud, que se acompaña de una segunda algo más pequeña, de 16 metros, perfecta como zona complementaria. Pero la experiencia va mucho más allá del agua: quienes busquen relajarse pueden tumbarse a descansar en un inmenso solárium que supera los mil metros cuadrados.
Para los que prefieran sudar antes de saltar al agua, el equipamiento no se queda corto. Las instalaciones cuentan con dos pistas de pádel, una sala de musculación, un espacio dedicado íntegramente a las bicicletas estáticas y tres salas diseñadas para acoger todo tipo de actividades dirigidas.
Diseño sostenible y una promesa para el invierno
Todo el complejo ha sido diseñado con un gran respeto por su entorno medioambiental. El recinto es capaz de autoabastecerse a nivel hídrico y funciona aprovechando energías renovables, gracias a la instalación de placas fotovoltaicas, modernos sistemas de aerotermia y mecanismos que permiten reutilizar el calor residual.
Aunque los primeros bañistas ya están disfrutando de las instalaciones, la inauguración oficial no llegará hasta el mes de septiembre. Será entonces cuando todos los servicios funcionen a pleno rendimiento y se complete el gran atractivo del proyecto: la instalación de una cubierta retráctil y la climatización de ambas piscinas. Una transformación pensada para que el barrio pueda seguir nadando sin importar si fuera hace un sol de agosto o el frío de pleno diciembre.