Hay lugares donde la brisa de verano parece traer consigo ecos de un pasado lejano. Es el caso de Castell d’Aro, un pintoresco rincón de la provincia de Girona que, durante el fin de semana del 22 y 23 de agosto, retrocede en el tiempo para sumergirse de lleno en la Edad Media. Con motivo de la vigesimoquinta edición de su mercado medieval, esta localidad se despide del presente para regalar a vecinos y curiosos una experiencia inmersiva entre oficios ancestrales, espectáculos de calle y torneos de época.
A poco más de una hora en coche desde Barcelona, el evento se ha consolidado como una de las citas imprescindibles de la temporada estival en la Costa Brava. La feria, que mantiene su acceso gratuito durante las dos jornadas, ocupa las antiguas calles del pueblo —un entorno declarado Bien Cultural de Interés Nacional—, ofreciendo el plan perfecto para quienes buscan combinar un día de playa con un auténtico viaje histórico para todas las edades.
Un escenario de leyenda para revivir la historia
El encanto de este mercado no se entendería sin el imponente telón de fondo que lo envuelve. El corazón de la fiesta late alrededor del Castillo de Benedormiens, una fortaleza de piedra documentada desde el año 1041, y de la contigua Iglesia de Santa Maria, erigida unas décadas más tarde como capilla del propio recinto. En estos rincones, la historia no es un simple decorado, sino el auténtico legado vivo de la villa.
Pasear por la Plaça Santa Maria y los callejones aledaños es toparse con decenas de paradas donde se vende comida y artesanía hecha a mano. Pero la magia va más allá de los puestos comerciales. Diversos espacios del núcleo antiguo cobran vida con demostraciones de los oficios cotidianos del Medievo: desde el calor de la forja hasta el delicado arte del vidrio soplado, pasando por talleres de cerería o la elaboración de las tradicionales baldosas decoradas conocidas como socarrats.
Por supuesto, un mercado del siglo XIII no estaría completo sin el fragor de la batalla. A lo largo del fin de semana, el campamento instalado por la compañía Alma Cubrae acoge a rudos caballeros que recrean la vida militar de la época, culminando con un espectacular torneo y un duelo de armas al atardecer en la Plaça Poeta Sitjà. Todo esto, envuelto por el bullicio de los pasacalles, la danza del vientre, el teatro itinerante y los conciertos de melodías antiguas que cierran cada jornada.
Oficios y juegos para los más pequeños
Los niños también tienen su propio protagonismo en este particular salto temporal. El programa incluye actividades pensadas especialmente para ellos, donde podrán aprender las artes del circo, probar suerte imitando a los antiguos canteros con el juego de Pequeños constructores o entretenerse diseñando sus propios colgantes y flores de cera.
El mercado abrirá sus puertas tanto el sábado como el domingo en un doble turno: por la mañana, de 10.00 a 14.00 horas, y por la tarde, de 17.00 a 22.00 horas. Para los más madrugadores, el sábado arranca a las 10.30 con un pregón inaugural a cargo del último guardián histórico del castillo, dando el pistoletazo de salida a un fin de semana repleto de exposiciones sobre la Baja Edad Media y representaciones sobre el origen del pueblo. Para exprimir al máximo la visita y no perderse ningún duelo ni concierto, siempre es buena idea echarle un vistazo previo al programa oficial.
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