Barcelona ya está en modo Navidad, y eso significa que el espíritu de las luces, los turrones y los regalos empieza a colarse en los rincones más inesperados de la ciudad. Si ya habéis agotado las existencias de decoración del año pasado o, simplemente, queréis darle un toque de verdor natural a vuestro salón, estáis de suerte: un oasis navideño se esconde, ni más ni menos, que en el patio interior de una de las panaderías con más solera de la zona.
La iniciativa viene de la mano de Can Palmera, una floristería con la que el barrio ya está familiarizado, que ha decidido aliarse con Forno Bomba para celebrar la primera edición de su mercado de Navidad. Del 12 al 14 de diciembre, el patio trasero de Forno Bomba, ubicado en el número 24 de la calle Vallespir, se transforma en un refugio festivo con entrada gratuita para todo el que quiera contagiarse del buen rollo de estas fechas y, de paso, echar una mano al pequeño comercio.
¿Qué vais a encontrar allí? Pues lo esencial para que vuestra casa huela a puro invierno. La floristería ha seleccionado un sinfín de artículos para montar un rincón navideño de revista: abetos naturales, coronas hechas con ramas de verdad, ramos de invierno, y todos esos detalles que siempre se olvidan, como el musgo, las piñas y las clásicas ponsetias rojas.
La Navidad no solo son flores: también se aprende a hacer coronas
Pero la cosa no se queda solo en el shopping navideño. Para los que os gusta poner las manos en la masa y demostrar que tenéis un don para la artesanía, Can Palmera también ha anunciado un taller de coronas de Navidad. Esta actividad tendrá lugar el próximo martes 16 de diciembre y contará con la colaboración de la florista Haydée de Barciela.
Si queréis aseguraros una plaza, la organización invita a enviar un mensaje directo a la cuenta de Instagram de la floristería, @canpalmera, y empezar a planificar vuestra tarde más creativa.
Así que ya sabéis, si este fin de semana buscáis el plan definitivo para poner a punto vuestra casa, o si simplemente queréis tomaros un café con ese aroma inconfundible a pan recién hecho y abeto natural, esta es la parada obligatoria.