Centrado en el concepto de paradoja, Paradox Museum (que también cuenta con sedes en Londres, París, Miami o Shangai que ya acumulan más 3 millones de visitas) es un museo, sí, pero también mucho más. Es una experiencia inmersiva, el escenario de nuestras mejores fotos y hasta un buen lugar para aprender sin dejar de reír. Aquí te traemos cinco razones por las que sí o sí debes visitarlo.
1.- Cuenta con más de 70 instalaciones que parecen magia (aunque no lo sean)
Paradox Museum es un museo interactivo que cuenta con más de 70 paradojas con las que interactuar. Aunque todo tiene una explicación lógica, de buenas a primeras te sorprenderás con sus instalaciones que, jugando con la percepción y los efectos ópticos, crean ilusiones que parecen magia (de hecho, muchas de ellas son el truco de famosos magos).
También las hay que quizás son menos sorprendentes pero profundamente «aesthetic» y si pensamos en museos bonitos de Barcelona sin duda meteríamos a Paradox Museum en nuestra lista.
2.- Crear este mundo de ilusiones es como diseñar y montar un puzle gigante

Para dar vida a los 12 Paradox Museum actuales, un equipo de diseñadores y arquitectos ha trabajado unas 9334 horas, lo que equivaldría a un año y un mes non-stop, eso sin contar las 140 jornadas de construcción de cada museo en su ciudad, donde los operarios han montado ni más ni menos que 2515 piezas individuales… ¡Eso sí que es un puzle nivel experto!
¿Te imaginas ir caminando de Plaza Urquinaona al Park Güell? Pues eso más o menos (3,4km) es lo que miden todas las líneas de los planos que se han usado para diseñar el museo si las pusiéramos en línea recta.
Vamos, que cada Paradox Museum es una obra faraónica, un proyecto pensado al detalle, por eso todo funciona con la precisión de un reloj suizo para que el visitante solo piense en pasarlo bien.
3.- Es uno de los lugares más instagrameables de la ciudad

En Paradox Museum no solo no está prohibido tocar, es imprescindible. Casi todos los elementos de sus más de 70 exposiciones son interactivos, lo que hace que puedas hacer cosas tan dispares como desaparecer dentro de un sofá, hacerte gigante o diminuto, desafiar la gravedad, hablar con un piano o ser una cabeza flotante.
Y todo esto lo puedes mostrar después a tus amigos: el museo está especialmente pensando para que te hagas las mejores fotos y vídeos, con una buena iluminación que asegura que quedarán geniales. Además, tiene algo que nos encanta: unos carteles que te indican desde dónde debes poner tu móvil o cámara para asegurarte el mejor ángulo.
4.- También es un lugar muy didáctico

Paradox Museum resulta muy divertido, pero no solo eso. Todas las paradojas tienen su explicación, que en el museo se traduce en cartelas explicativas en cada una de sus instalaciones que, de manera muy amena, te cuentan dónde está el truco (¡pero no las leas antes de tiempo!). También podemos escanear códigos QR para aprender más cosas.
Por ello, este museo resulta un buen plan para ir con niños, ya que si bien lo divertido está a la orden del día se combina con unas pinceladas de ciencia o matemáticas que ampliarán de manera fácil los conocimientos de los más pequeños. De hecho, si eres docente, Paradox Museum también puede ser una buena actividad educativa para tu clase: el museo ofrece la opción de visitas escolares.
5.- Está cerca de todo

En los últimos años el centro de Barcelona parece que se ha convertido en una zona meramente pensada para turistas y algunas atracciones familiares se han situado más a las afueras. No es el caso de Paradox Museum, está en el corazón de la ciudad, al lado de la boca de metro de Plaza Urquinaona y solo a 500m de Plaza Catalunya.
Así, el museo es un buen plan si vives fuera de la ciudad y bajas en FGC o Renfe a Barcelona o si eres de aquí y te apetece pasar una jornada en el centro, disfrutando de unas compras o de una buena comida y poniendo el broche de oro con este plan de ocio.
