Se acumulan las alarmas en Barcelona. Estaba todo listo para que este lunes, 19 de octubre, a las diez de la mañana, buena parte de los catalanes escucharan el aullido preventivo de las emergencias. Sin embargo, Protecció Civil ha puesto el freno y ha decidido suspender la prueba masiva de las sirenas de riesgo químico que debía movilizar a cerca de 930.000 personas.
El motivo de esta cancelación de última hora es el frente de lluvias intensas que cruzará el territorio entre este lunes y el martes, dejando a 19 comarcas en situación de riesgo alto. De este modo, los 47 municipios que debían participar en este ensayo a gran escala —desde los barrios del Barcelonès hasta el Camp de Tarragona— tendrán que esperar a una nueva fecha, todavía por determinar, para poner a prueba los sistemas de alerta y repasar las medidas de autoprotección.
El ensayo general: qué hacer cuando suene la alarma
Aunque hoy las calles mantengan su banda sonora habitual, el plan sigue intacto para cuando el cielo nos dé una tregua. La idea es poner a prueba las 119 sirenas repartidas por el país durante unos veinte minutos. Antes de que el sonido empiece a rebotar en las fachadas, los teléfonos móviles de los vecinos implicados recibirán un mensaje directo (el sistema ES-Alert) avisando de que se trata de un simulacro y no de un accidente real.
Acto seguido, las alarmas marcarán el inicio del ejercicio. La regla de oro en caso de emergencia química es el confinamiento: buscar refugio en casa o en el edificio más cercano. Las autoridades recuerdan que hay que cerrar a cal y canto puertas, ventanas y persianas, apagar cualquier sistema de ventilación y, sobre todo, no salir bajo ningún concepto, ni siquiera para recoger a los niños al colegio (alrededor de cuarenta escuelas participarán también en la prueba). Al finalizar, un pitido continuo y distinto al primero indicará que todo ha pasado. Para rematar, se pedirá a los vecinos que rellenen una breve encuesta para valorar si el aviso les llegó correctamente.
Un mapa sonoro de prevención
Estas sirenas no suenan al azar, sino en aquellas zonas donde los planes de protección marcan un riesgo latente. El corazón del operativo se concentra en el Camp de Tarragona, que alberga el gran núcleo petroquímico del sur de Europa. Allí descansan 52 dispositivos listos para rugir en lugares como Tarragona capital, Vila-seca o Salou.
Pero nuestra zona no se queda atrás. En el Baix Llobregat y el Barcelonès hay 22 alarmas vigilando desde Barcelona, l’Hospitalet, el Prat o Cornellà, entre otros. La red de prevención se extiende también al Vallès, con más de una veintena de sirenas, y alcanza puntos del Bages, la zona de la Tordera, las Terres de l’Ebre, la Selva, el Berguedà, Girona, la Anoia y hasta la Val d’Aran. Como curiosidad, las autoridades avisan de que el sonido no entiende de fronteras municipales: aunque tu localidad no tenga sirena propia, si vives cerca de una zona industrial o de un municipio que sí la tenga, es muy probable que escuches el eco de la alerta colándose por la ventana.