Los bares de pueblo son mucho más que un mostrador donde pedir un café; son el auténtico salón de casa de un municipio, el lugar donde se teje la vida diaria y se conserva la identidad local. Sin embargo, el éxodo hacia las grandes ciudades está dejando a muchas localidades sin estos refugios cotidianos. Es el caso de Ulldemolins, un municipio de la comarca del Priorat, que lleva una década exacta intentando devolverle el pulso al bar restaurante de su centro cívico sin conseguir que vuelva a abrir sus puertas.
Para revertir esta situación y tras cinco licitaciones previas que no llegaron a buen puerto, el consistorio ha decidido lanzar una nueva convocatoria con condiciones excepcionales. La propuesta busca encontrar a alguien dispuesto a ponerse al frente del negocio a cambio de un contrato estable, un piso de vivienda social para instalarse en el pueblo y facilidades económicas directas para que arrancar el proyecto sea lo más sencillo posible, y para facilitar el sueño de muchas: volver por la puerta grande a las bondades de la vida campestre.
Alquiler a coste cero y vivienda social
El acuerdo que plantea el municipio consiste en un contrato de cuatro años, con la posibilidad de sumar un año de prórroga. El alquiler mensual del local se ha fijado en unos simbólicos 250 euros, pero el gran atractivo de la oferta reside en su inicio: el primer año está totalmente bonificado, por lo que el coste del alquiler será cero.
El alcalde de Ulldemolins, Sergi Méndez, ha explicado a la emisora RAC1 que esta bonificación está pensada para que los nuevos gestores puedan invertir ese dinero en arrancar el negocio o cubrir gastos iniciales como las cuotas de autónomos. Eso sí, la condición indispensable es que el servicio tenga continuidad, evitando que sea simplemente «estar un año gratis». A este paquete se le suma la entrega de una vivienda social para facilitar el traslado de quienes asuman el reto.
El epicentro de la vida vecinal
Para el municipio, recuperar este establecimiento es mucho más que una cuestión comercial. En palabras del propio alcalde, el centro cívico es «el epicentro del pueblo, un espacio de encuentro y socialización» que resulta absolutamente clave para dinamizar la vida cotidiana de los vecinos.
Aunque Ulldemolins es una localidad eminentemente agraria, cuenta con un área de servicios activa y un entorno natural y cultural de gran atractivo. Actualmente mantienen negocios que funcionan a buen ritmo, como una panadería, una carnicería y un supermercado vinculado a la cooperativa local.
Sin embargo, el bar del centro cívico no es la única preocupación. El alcalde advierte que, aunque existen otros negocios de restauración en el pueblo, muchos se encuentran en riesgo de cierre debido a la falta de relevo generacional una vez que sus propietarios actuales alcanzan la edad de jubilación, un reto que esperan empezar a solucionar con esta nueva iniciativa.