Quien haya viajado en avión en las últimas épocas conoce de sobra esa tensión silenciosa antes de embarcar: cruzar los dedos frente al mostrador, estirar la chaqueta para ocultar un bulto de más y rezar para que nadie mida esa mochila que parece haber engordado en el camino. Esa vieja costumbre aeroportuaria está a punto de pasar a la historia gracias a un acuerdo definitivo firmado por el Consejo Europeo y el Parlamento Europeo que transformará las reglas del juego en los cielos del continente.
La nueva normativa, que entrará en vigor de forma oficial en el año 2027, pondrá fin a los cargos adicionales por el equipaje de cabina en todos los trayectos dentro de Europa. Tras más de una década de intensas negociaciones, las instituciones comunitarias han estructurado esta medida con el objetivo de que los costes de los viajes sean mucho más transparentes y previsibles para los pasajeros antes de comprar su billete.
Adiós a los extras obligatorios en cabina
Con el nuevo reglamento en la mano, cualquier viajero tendrá derecho a subir al avión con una maleta de equipaje de mano de hasta siete kilos de peso, además de un bulto pequeño que quepa debajo del asiento delantero, sin tener que pagar ningún suplemento.
Al integrarse el coste de las maletas de forma automática en el precio inicial del billete, es muy probable que las compañías aéreas de bajo coste aumenten sus tarifas base. De esta manera, las aerolíneas buscarán compensar los ingresos que dejarán de percibir por las tasas que cobran actualmente por el equipaje de mano.
Compensaciones más claras por retrasos y cancelaciones
El pacto no solo se limita a lo que metemos en los compartimentos superiores, sino que forma parte de un esfuerzo más amplio por reforzar los derechos de los usuarios y hacer que las reclamaciones sean más justas y claras.
Una vez que la ley comience a aplicarse, las reglas para las indemnizaciones se vuelven muy específicas: los viajeros tendrán derecho a una compensación de 300 euros en vuelos retrasados que superen los 3.500 kilómetros de distancia. Si el retraso se extiende por más de cuatro horas o si el viaje se cancela definitivamente, la compensación ascenderá a los 600 euros.