Barcelona y las motos son un binomio inseparable, y la Ciudad Condal es, de hecho, una de las que más motos por habitante tiene. Pero el paisaje sonoro y olfativo de nuestras calles está a punto de cambiar. O eso espera el Ayuntamiento. Si tienes en el garaje una de esas «joyas» de 49cc que suenan más de lo que corren y dejan un rastro de humo blanco a su paso, presta atención: el Ayuntamiento de Barcelona acaba de aprobar las bases para que cambiarte a la movilidad eléctrica te salga bastante más barato.
La iniciativa ofrece una ayuda directa de 600 euros para todos aquellos que decidan dar el salto al silencio del motor eléctrico, ya sean particulares o empresas.
No es una cifra baladí; según los precios actuales del mercado, este cheque puede cubrir entre el 16% y el 40% del coste de un ciclomotor nuevo de cero emisiones.
Este movimiento no es aislado, sino que se enmarca en el ambicioso Pla Clima, la hoja de ruta municipal que prevé invertir 1.800 millones de euros hasta 2030 para mitigar el cambio climático. ¿El objetivo a medio plazo? Reducir más de un millón de toneladas de CO2 en apenas cinco años.
Cómo solicitar esta ayuda a partir del otoño de 2026

Para acceder a estos fondos, hay una condición que es el corazón de la propuesta: desguazar un ciclomotor de combustión.
Para que el trámite no sea una pesadilla de papeleo, el Ayuntamiento ha habilitado los depósitos de Barcelona de Serveis Municipals (BSM), donde se podrá realizar el desguace de forma totalmente gratuita y obtener al momento el certificado necesario.
De hecho, la administración promete ponerlo muy fácil: solo pedirán dos documentos para darte los 600 euros: el justificante de compra del nuevo ciclomotor eléctrico y el certificado de desguace del antiguo.
Eso sí, un detalle importante para los más impacientes: aunque todas las compras realizadas a partir del 1 de marzo ya son válidas para recibir la ayuda, la convocatoria oficial para solicitar y cobrar el dinero no se abrirá hasta otoño.
Objetivo: 32.000 ciclomotores eléctricos

A diferencia de otros planes estatales (como el MOVES III) centrados en coches o motos grandes, esta medida pone el foco específicamente en el ciclomotor (L1e).
La radiografía actual de la ciudad lo justifica: en Barcelona hay censados unos 32.000 ciclomotores. De estos, unos 8.000 ya son eléctricos, pero los otros 24.000 siguen quemando gasolina (con unos 18.000 circulando de forma activa).
Son vehículos pequeños, sí, pero responsables de emitir unas 3.000 toneladas de CO2 al año. La meta es clara: que en 2030 el parque de ciclomotores sea 100% eléctrico.
Uno de los grandes miedos al pasarse al eléctrico es el «¿dónde lo cargo?». El consistorio también ha movido ficha en este frente. Se va a abrir una segunda línea de ayudas de casi 3 millones de euros para crear, en un plazo de cuatro años, una red de 64 estaciones de intercambio de baterías.
Este sistema permite llegar a una estación, dejar la batería descargada y llevarse una llena en cuestión de segundos, eliminando el tiempo de espera del enchufe tradicional.
La medida, que busca una transición ecológica justa y poner la salud en el centro, no camina sola. Cuenta con el aval explícito de pesos pesados del sector, como las entidades del Observatori de la Motocicleta, Anesdor, Motoristes per Barcelona y la P(A)T. Así que, si estabas pensando en renovar tu vieja montura, el momento y las condiciones parecen inmejorables.