En el Mercat de Sant Jordi de Sant Boi, un puesto de restauración con dos años de trayectoria se ha convertido en un reclamo para los aficionados a los almuerzos contundentes. El Bar Miquel i Pepita concentra a diario a vecinos y visitantes que acuden a las instalaciones del mercado específicamente para pedir su especialidad más reconocida: el bocadillo de carne en salsa.
Tapas caseras y de toda la vida
La oferta diaria del mostrador se basa en elaboraciones tradicionales. Para iniciar la comida, el local prepara entrantes clásicos como los boquerones en vinagre, presentados en una pequeña cazuela y aliñados con abundante salsa de perejil. La tortilla de patatas es otro de los básicos del puesto. Se cocina con cebolla y se sirve bien cuajada, manteniendo el formato firme tradicional frente a las versiones más líquidas, y se acompaña de rebanadas de pan con tomate.
Guisos humeantes y raciones abundantes
Uno de los platos más demandados de la carta son los callos. La media ración de este guiso, servida directamente en cazuela y aún humeante, incluye siempre un acompañamiento de pan para que los clientes puedan mojar en la salsa hasta terminar el plato.
El producto que más tránsito genera hacia el interior del recinto comercial es el bocadillo de carne en salsa. La receta destaca por su carne tierna y se sirve en porciones generosas que rellenan abundantemente el pan. Las dimensiones de la elaboración son notables; de hecho, pedir la mitad de un bocadillo resulta en una cantidad suficiente para una comida completa, dejando a criterio del cliente si prefiere compartirlo o consumirlo en solitario.
La barra del mercado complementa estas elaboraciones de guiso con alternativas de corte clásico, preparando también bocadillos tradicionales como el de jamón y manteniendo un trato cercano con la clientela.