Barcelona no deja de sorprendernos y demostrarnos que todo es posible. Después de acoger la Fórmula 1 en Paseo de Gracia o de dar inicio al Tour de Francia (desde España) la CIudad Condal se prepara para conseguir un sueño largamente perseguido: acoger los Juegos Olímpicos de Invierno.
El Ayuntamiento ha anunciado un plan que parece sacado de una película de ciencia ficción o de un sueño húmedo (y muy frío) de cualquier fanático del Pirineo: Collserola se convertirá en una estación de esquí a pleno rendimiento.
El objetivo no es otro que postular a la ciudad como sede principal de unos futuros Juegos Olímpicos de Invierno, trasladando la competición de las cumbres de Baqueira directamente a la falda de nuestra sierra.
El proyecto, que ya circula por los despachos de Plaça Sant Jaume, contempla la creación de siete pistas de esquí distribuidas por la vertiente sombría de la montaña. Para que esto sea posible en una ciudad donde ver un copo de nieve es casi un evento nacional, el plan prevé la instalación de cañones de última generación capaces de escupir 50 toneladas diarias de nieve artificial. Si ya nos costaba subir a la carretera de les Aigües un domingo por la mañana, ahora habrá que hacerlo con el forfait en la boca.
Desde el Ayuntamiento afirman que el proyecto «supondrá un impulso histórico para el deporte» en la ciudad y que ayudará a consolidar la marca Barcelona como una referencia internacional en los eventos deportivos.
Un telesilla desde el Vall d’Hebron hasta la Torre de Collserola
La logística de este Baqueira de playa no se queda atrás. Para evitar el colapso de la Ronda de Dalt, se proyecta la construcción de un telesilla de gran capacidad que conectará directamente la zona del Vall d’Hebron con el entorno de la Torre de Collserola. Las pistas aprovecharán la orografía actual, transformando algunos de los senderos más populares en bajadas de slalom que desembocarán, curiosamente, cerca de las paradas de los Ferrocarrils de la Generalitat.
Fuentes cercanas al proyecto aseguran que la tecnología utilizada se inspira en las sedes de los últimos Juegos de Invierno en Pekín, donde la nieve fue íntegramente fabricada. Sin embargo, en Barcelona el reto es mayor debido a nuestra humedad mediterránea. Para combatirla, se instalarán gigantescas torres de refrigeración ocultas entre los pinos que bajarán la temperatura ambiental lo justo para que el hielo no se convierta en granizado de limón antes de que llegue el primer esquiador.
En el consistorio afirman que esta instalación se realizará de forma sostenible y respetando el entorno natural del parque, utilizando tecnología aerotérmica que permitirá mantener la nieve sin afectar a la naturaleza colindante.
Après-ski con vistas al mar
Como no hay estación de esquí que se precie sin su momento de relax, el plan también incluye zonas de restauración temática, que se instalará en la explanada del Parc del Tibidabo, y que estará a cargo de algún chef de renombre de la ciudad. La idea es que los barceloneses puedan disfrutar de una fondue o un vino caliente con vistas panorámicas al Mediterráneo, uniendo por fin el concepto de playa y montaña en un mismo pack. Se rumorea que incluso algunas masías históricas de la zona podrían reconvertirse en refugios de montaña de lujo para las delegaciones internacionales.
Aunque la noticia ha caído como un jarro de agua fría (o mejor dicho, de nieve recién fabricada), la realidad es que hoy es 28 de diciembre. Y como cada Día de los Inocentes, en Barcelona Secreta nos gusta soñar fuerte, aunque sepamos que, por ahora, lo máximo que esquivaremos en Collserola serán los jabalíes y las bicicletas de montaña. De momento, los esquís pueden quedarse en el trastero, que para ver nieve de verdad todavía nos queda un ratito de coche hacia el norte.
¿Te imaginas bajando por el Tibidabo haciendo cuña mientras ves el hotel Vela al fondo? Quizás algún día, pero hoy, ¡feliz Día de los Inocentes!