Hay edificios en Barcelona que no solo albergan historias, sino que luchan con uñas y dientes por no perder a los vecinos que les dan vida. En el número 20 de la calle Llançà, la hermosa fachada modernista del Bloc Papallona asiste a un nuevo y tenso capítulo: sus habitantes han anunciado este jueves el inicio de una huelga de alquileres. La intención detrás de esta drástica medida es presionar al Ayuntamiento para que adquiera o expropie el inmueble, frenando así los planes del fondo de inversión propietario, al que acusan de querer vaciar la finca para transformarla en un macroespacio de alojamientos compartidos.
Cuatro de los seis pisos que aún resisten en el edificio, obra del arquitecto Josep Graner, se han sumado a la movilización con el apoyo del Sindicat d’Habitatge Socialista. Los inquilinos exigen que la administración se haga con el bloque a «beneficio cero» para que la propiedad, New Amsterdam Developers (NAD), no vea «ni un duro». «Ya no podemos seguir financiando a los que nos expulsan de nuestras casas», aseguran. Mientras tanto, desde el consistorio confirman que siguen de cerca el caso y advierten que, por el momento, la empresa se niega en rotundo a negociar.
El eco de la Casa Orsola y la movilización ciudadana
La lucha del Bloc Papallona, situado a escasos metros del centro comercial de las Arenas, no es nueva, aunque durante un tiempo quedó en un segundo plano mediático. Su situación se vio ensombrecida por la prolongada batalla de la Casa Orsola, un caso que acaparó los focos hasta que, en febrero de 2025, el Ayuntamiento compró aquel edificio por nueve millones de euros de la mano de la entidad Hàbitat3.
Buscando un final similar, los inquilinos de la calle Llançà llevan meses alzando la voz contra lo que definen como «acoso inmobiliario». En su camino, han logrado paralizar algunas órdenes de desahucio gracias a la intervención del Síndic de Greuges de Barcelona y, el pasado mes de junio, consiguieron reunir más de 1.500 firmas de apoyo, contando con el respaldo de figuras conocidas de la cultura como la cineasta Isabel Coixet y el actor David Verdaguer.
Obras sin permiso y el muro de la propiedad
Por su parte, la administración municipal subraya que ha intentado mediar con New Amsterdam Developers ofreciéndoles incluir los pisos en la bolsa pública de alquiler de la ciudad, con todas las ventajas que el sistema ofrece a los dueños, pero la respuesta ha sido un muro.
El Ayuntamiento, que mantiene contacto constante con los afectados, no se ha quedado de brazos cruzados ante la situación física del bloque. Fruto de esta vigilancia, el consistorio ha abierto hasta tres expedientes sancionadores contra la propiedad por realizar obras sin los permisos correspondientes o por haber causado daños en la estructura del edificio durante distintas fases de trabajo. Pese a las sanciones y a la creciente presión vecinal, el diálogo con la propiedad sigue siendo inexistente.