Todos recordamos la primera vez que nuestro teléfono empezó a pitar de forma descontrolada. Desde que irrumpió en nuestros bolsillos allá por 2023, el sistema de avisos de emergencia se ha convertido en la inconfundible banda sonora de los grandes temporales (y a veces de los no tan grandes también). Sin embargo, ese zumbido agudo y alarmante, diseñado para ponernos a salvo en situaciones límite, resulta excesivo cuando solo se trata de un aviso de precaución a horas vista. Por este motivo, Protección Civil está a punto de implementar un nuevo diseño de alerta mucho más amable para los mensajes preventivos, cuya primera prueba piloto tendrá lugar antes de que termine el año en una zona muy acotada de la Garrotxa.
El objetivo de esta actualización del sistema ES-Alert es diferenciar claramente las urgencias inminentes de las prealertas. Mientras que los avisos reactivos seguirán sonando igual para exigirnos una actuación concreta e inmediata, los avisos de precaución estrenarán este nuevo tono. Durante el simulacro en la comarca gerundense se pondrá a prueba la facilidad de envío y recepción, así como la correcta integración del nuevo sonido con las diferentes opciones de configuración de los teléfonos móviles, un paso que requiere la adaptación previa de las operadoras, las antenas de repetición y los propios fabricantes de los dispositivos.
Más de cien avisos en lo que va de año
A medida que el sistema ha ido ganando rodaje, su uso se ha diversificado. En lo que llevamos de 2026, Protección Civil ha enviado un total de 124 mensajes masivos. La gran mayoría han estado motivados por el fuego y el agua: un 63 % se lanzaron a causa de incendios forestales y un 30,6 % por episodios de lluvia intensa. El resto de las notificaciones se repartieron entre fuertes ventadas, nevadas o derrames tóxicos.
Con la acumulación de experiencia, muchos de estos avisos han pasado a tener un carácter puramente preventivo, alertando por ejemplo de fuertes precipitaciones de cara al día siguiente y aconsejando restringir la movilidad con suficiente margen de tiempo.
Una notificación a la carta
La creación de estos mensajes de nivel 2 no solo supondrá un alivio para nuestros oídos gracias a una alarma más suave, sino que también otorgará mayor control a los usuarios. El sistema actualizado permitirá que cada persona configure su teléfono de manera personalizada frente a estas prealertas. De este modo, podremos decidir si queremos recibirlas con el nuevo sonido atenuado, si preferimos que lleguen totalmente en silencio, o incluso si deseamos desactivar su recepción por completo.
Pese a los avances, la tecnología actual de alertas tiene un talón de Aquiles: dependemos por completo de la cobertura de nuestra operadora y del suministro eléctrico de las torres de repetición. A diferencia de las llamadas al 112, que funcionan bajo cualquier red disponible, el sistema masivo requiere de antenas encendidas. Esta vulnerabilidad quedó en evidencia durante el apagón del 28 de abril del año pasado, un incidente que impidió el envío de mensajes a la población afectada.
Para dejar atrás estas limitaciones, ya se están dando los primeros pasos hacia una solución definitiva. En un horizonte a más largo plazo, se trabaja en un sistema sustentado en cobertura por satélite. Esta tecnología funcionaría de manera muy similar al GPS que todos llevamos en el móvil, garantizando que la información nos llegue siempre desde el cielo, sin depender de los enchufes ni de las antenas de nuestro barrio.