Las calles de Barcelona guardan entre sus adoquines recuerdos que transformaron la historia de la ciudad para siempre. Con motivo del centenario de aquel trágico suceso, el distrito de la Eixample ha instalado una placa conmemorativa en la Gran Via de les Corts Catalanes, justo frente al número 665, el lugar donde el célebre arquitecto Antoni Gaudí fue atropellado por un tranvía tres días antes de fallecer el 10 de junio de 1926.
El acto de inauguración de este memorial busca rendir tributo tanto al arraigo local del artista como a la enorme trascendencia internacional de su obra. La ceremonia, que incluyó una lectura de textos históricos y una actuación de danza a cargo del Esbart Gaudí, sirvió para recordar el profundo contraste entre el final anónimo de un hombre que no fue reconocido inicialmente tras el impacto y el estatus de icono universal que ostenta en la actualidad.
La iniciativa pretende que los peatones mantengan vivo el recuerdo de este histórico y triste episodio en plena calle. El tejido urbano se convierte así en un recordatorio permanente de la trayectoria vital del artista. En este sentido, el director general de Patrimonio de la Generalitat de Catalunya, Joaquim Borràs, señaló la importancia de este nuevo punto de memoria:
Antesala de una inauguración histórica
Este reconocimiento vecinal e institucional se engloba dentro de las celebraciones del Año Gaudí, cobrando un significado todavía más especial al coincidir de forma casi exacta con otro hito muy esperado en la ciudad.
La colocación de la placa se ha realizado a escasos tres días de la inauguración oficial de la torre de Jesús de la Sagrada Família, prevista para este 10 de junio, la fecha exacta en la que se cumplirá el centenario desde que el creador cerrara los ojos de manera definitiva.