En el restaurante Kabongo, la experiencia gastronómica comienza con un ritual antes de servir la comida: el personal acerca una jarra y un recipiente a la mesa para que los comensales se laven las manos. Este establecimiento familiar, ubicado en la calle València y que lleva cuatro años abierto en la ciudad, se centra en guisos y platos a la brasa que se comen íntegramente sin utilizar cubiertos.
De los buñuelos de plátano al fufu
El menú arranca con entrantes diseñados para cogerse con los dedos, como la ensalada africana, que se sirve con pequeñas tostadas para recoger el aguacate, y los krakos, unos buñuelos de plátano. Uno de los elementos más singulares de su propuesta es el fufu, una preparación tradicional africana que todavía es poco habitual en los restaurantes locales. Esta masa se rompe a pellizcos y se moja en una sopa de palma con trozos de ternera.
En el apartado de pescados, el local prepara dorada a la brasa servida entera, que los clientes también desmenuzan y comen de forma manual. Entre las opciones para acompañar destaca el arroz jollof, una receta que aporta a la comida un nivel de picante intenso.
Postres y precio medio
La oferta dulce del restaurante incluye el puff puff, unas bolas de masa frita y esponjosa que por su textura recuerdan a los clásicos churros. Las raciones se sirven acompañadas de una crema de chocolate para mojar cada pieza.
El establecimiento, que mantiene una decoración llena de detalles e ilustraciones de estética africana, permite probar estas recetas tradicionales por un precio que ronda los 40 euros por comensal.
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