La Casa Enric Llorens, situada en la confluencia de las calles Còrsega y Enric Granados, ha recuperado los dos espectaculares torreones que coronaban su fachada. Tras más de un siglo de ausencia, una reciente intervención arquitectónica ha devuelto a esta joya modernista, destacada por el Ayuntamiento de Barcelona, la silueta original con la que fue concebida.
El motivo exacto de la desaparición de las cúpulas originales sigue siendo incierto. A lo largo de las décadas se ha especulado con posibles daños sufridos durante la Guerra Civil o con un intento fallido de remonta para añadir más pisos al inmueble. Sin embargo, la versión transmitida por la familia de Josep Pérez Terraza, maestro de obras del edificio, apunta a que el elevado peso de las estructuras comprometía la estabilidad de la terraza, lo que habría forzado su desmontaje preventivo.
Rehabilitación integral y viviendas de lujo
La restitución de las cúpulas forma parte de un proyecto de rehabilitación impulsado por el fondo Autonomy Capital y diseñado por el estudio de arquitectura amid.cero9. El objetivo de la reforma es transformar el histórico inmueble para albergar una decena de apartamentos de lujo. Los trabajos en la parte exterior ya se han completado, dejando a la vista las nuevas cubiertas y la fachada restaurada, mientras que la intervención se centra ahora en completar los interiores.
El regreso de las torres a la Casa Enric Llorens reabre en la ciudad el debate sobre la posibilidad y conveniencia de reconstruir el patrimonio arquitectónico perdido. La intervención evoca la memoria de otros elementos emblemáticos desaparecidos del paisaje urbano barcelonés, como el antiguo quiosco modernista de las Ramblas, el Bar Torino, el Palau de Belles Arts o la Casa Trinxet.