Lluís Soler i Pujol: El taxidermista del Museu de les Bèsties

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Museu de les Bèsties

¿Cómo se te quedaría la cara si viniera Salvador Dalí y te pidiera que le disecaras 100.00 hormigas? Exacto. Esa cara que estás poniendo ahora mismo probablemente sería la que atravesara el rostro de Lluís Soler i Pujol, el taxidermista más famoso de Barcelona y toda una institución durante años en la Plaça Reial gracias a su Museu de les Bèsties.

Fue una de las muchas extrañezas que pidió Dalí en la tienda ya extinta de animales disecados. No consiguió su encargo, como tampoco que le disecaran una serpiente para hacerle de bastón. Lo que sí consiguió el artista fue un buey de mar, un tigre y un león. Dalí no fue el único famoso que se pasó por la tienda de Lluís Soler. Mario Cabré encargó la cabeza de un toro como regalo a Ava Gardner. ¡Qué cosas!

Desde luego, el local fue muy popular en su época y no eran pocos los curiosos que se paraban a deleitarse con todo tipo de bestias. Y es que el taxidermista no creó su joya de la nada, planificó y estudió muy bien qué quería hacer, visitando los museos más prestigiosos de París, Londres, Berlín o Leipzig. Soler inició su negocio en 1909 y comenzó con el nombre de Museo Pedagógico de Ciencias Naturales. Fue en 1919 cuando se mudó a la que sería su casa desde entonces, el número 10 de la Plaça Reial.

Museu de les Bèsties
Fuente: http://3.bp.blogspot.com

Pero… ¿de dónde sacaba tanto bicho? Con la variedad de criaturas que la tienda tenía en su muestrario, es normal preguntarse cómo llegan tantos animales a Barcelona en una época en la que desde luego Amazon no te los traía a casa. Las fuentes de Soler para estos menesteres eran variadas, desde misioneros que iban a las colonias hasta el propio zoológico o particulares que querían conservar los cadáveres de sus mascotas.

Soler murió en 1923 después de una vida dedicada a su pasión, y dejó en buenas manos (las de su familia) un negocio que aguantó hasta finales de los 80, cuando la entrada del convenio CITES (Convenio sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestre) y la marginalización de la zona dificultaron la estabilidad del negocio, cuyo local fue vendido definitivamente para abrir un restaurante.

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