Bajar las escaleras del metro corriendo al escuchar el rumor del tren o subir a un autobús con prisa suele chocar de frente con ese pequeño microinfarto urbano: no tener un título de viaje a mano. Para evitar esas esperas frente a las máquinas expendedoras y hacer que la ciudad fluya mejor, la Autoridad del Transporte Metropolitano (ATM) ultima un nuevo formato de acceso para toda la red del área de Barcelona que verá la luz el año que viene.
A partir de 2027, cualquier persona que no disponga de un abono previo podrá pagar su billete sencillo directamente apoyando su tarjeta de crédito, débito o su teléfono móvil en los accesos. El sistema empleará las mismas pantallas que actualmente leen la T-Mobilitat para permitir la entrada en metro, autobús, tranvía y tren, tras un proceso de adjudicación tecnológica que se resolverá a finales de este mismo año.
Fichar al entrar y al salir
La mecánica será tan intuitiva como acercar el plástico o el dispositivo a los lectores habituales, pero incluirá un paso fundamental: habrá que pasar la tarjeta tanto al iniciar el viaje como antes de salir del transporte. De este modo, la red detectará de forma automática si el viajero ha cruzado distintas áreas y calculará el importe exacto en caso de que haya habido un cambio de zona.
Además, este formato digital está preparado para las inspecciones rutinarias. Si un revisor solicita el billete, el sistema de validación permitirá acreditar fácilmente que el trayecto se ha abonado con la tarjeta bancaria.
A la altura de otras grandes capitales
Tal y como ha explicado Sílvia Paneque, consellera de Territori y portavoz del gobierno, esta alternativa está diseñada especialmente para el usuario «esporádico». Se trata de una solución práctica que ya forma parte del día a día en metrópolis como Londres o Madrid y que ahora se adaptará al ritmo de Barcelona. Su puesta en marcha requerirá un periodo de implantación de tres meses, ligado a un contrato que durará dos años iniciales, con la posibilidad de extenderse un año más.
Para los usuarios frecuentes de los autobuses de TMB, pagar un billete sencillo con tarjeta no resulta completamente extraño. Actualmente, esto es posible gracias a un terminal específico instalado junto al conductor. Sin embargo, con la llegada de esta nueva red unificada a toda la ciudad, esos lectores independientes tienen los días contados y acabarán desapareciendo para dejar paso a un sistema verdaderamente integrado.