Las cicatrices urbanas del norte de Barcelona, hechas de asfalto y distancias, están un paso más cerca de cerrarse gracias a la constancia de su gente. Los vecinos y entidades agrupados en la plataforma Trinitat per la mateixa via celebraron este domingo un hito histórico: la futura unión de las líneas 1 y 3 del metro entre Trinitat Vella y Trinitat Nova, una infraestructura largamente esperada en los distritos de Sant Andreu y Nou Barris.
El impulso definitivo llegó el pasado mes de mayo tras el acuerdo de los Comuns para plasmar las bases de la prolongación en los presupuestos catalanes, desatascando un proyecto que llevaba más de dos décadas en el olvido institucional. Según el Plan Director de Infraestructuras, las obras deberían completarse antes del año 2030, un calendario que el tejido vecinal vigilará de cerca para asegurar que los compromisos se cumplan sin demoras.
Dos décadas de insistencia subterránea
Hace apenas dos años, más de 1.500 personas entrelazaron sus manos en una cadena humana para exigir que el metro cruzara la frontera invisible entre ambas Trinitats. La constancia ha dado sus frutos frente a una espera que parecía eterna.
«Es un proyecto que durante años se ha ido guardando en cajones de la Administración por falta de presupuestos y de voluntad», recuerda Paco Flórez en Betevé, miembro de Trinitat per la mateixa via.
La mejora del transporte no solo beneficiará la movilidad interna de Barcelona. El enlace facilitará los trayectos diarios de los usuarios de toda el área metropolitana, especialmente en municipios como Badalona y Santa Coloma, donde sus habitantes también esperan esta conexión desde hace tiempo.
El puente de Sarajevo, la siguiente batalla verde
Conseguido el compromiso del metro, el vecindario ya tiene la mirada puesta en su siguiente gran objetivo para mejorar la calidad de vida local: la ampliación de la losa del puente de Sarajevo. Los residentes buscan ganar unos 1.200 metros destinados a zonas verdes y nuevos equipamientos comunitarios.
Esta nueva reclamación combina la salud, el medio ambiente y la memoria histórica de los barrios. El propósito final de la plataforma es pacificar el entorno, reducir la contaminación y dignificar la zona. En definitiva, se trata de una lucha para recuperar un espacio compartido que vuelva a conectar de forma activa a ambos vecindarios.