La alarma ha saltado en Catalunya y ha puesto a la Generalitat en modo de emergencia. El Govern, a través de su portavoz Sílvia Paneque, ha anunciado la declaración de emergencia para actuar de forma inmediata y frenar la expansión de la Peste Porcina Africana (PPA), un virus altamente contagioso y letal para los cerdos, aunque inocuo para los humanos. La decisión viene motivada por la rápida propagación del brote y el riesgo real de que el virus escape de la zona de confinamiento y se propague a otras comunidades autónomas.
La situación es grave, ya que el sector porcino es uno de los pilares económicos de Catalunya y de España, país que es el principal productor de carne de cerdo de la Unión Europea y un exportador clave a nivel mundial. La entrada de la PPA podría suponer un impacto económico demoledor, tanto por la pérdida de animales como por el cierre de mercados internacionales, tal como alertan desde hace tiempo organismos como la Organización Mundial de Sanidad Animal (OMSA).
Caza de drones, trampas y polémica camionera
Esta declaración de emergencia permite a la Generalitat pisar el acelerador en la tramitación de contratos de servicios, suministros y obras de forma «urgente». El objetivo es claro: «contener, prevenir o paliar los efectos» de la PPA o de sus posibles variantes.
Entre las actuaciones que se contemplan está el suministro de material veterinario, pero también la adquisición de equipos más llamativos como drones, trampas y armamento. El despliegue incluye también el servicio de alojamiento para los cuerpos de emergencias, la vigilancia, la formación de personal y los costes asociados a la señalización.
La movilización es total y urgente. Catalunya se arma legal y materialmente para blindar su industria cárnica y evitar que este fantasma sanitario acabe en una pesadilla económica.