Seguramente, si te digo que pienses en una ‘cremà’, tu mente viaje directamente a la calle Colón de Valencia o a la Plaza del Ayuntamiento. Es lo lógico. Pero lo que no todo el mundo sabe es que no hace falta cruzar el Ebro para oler a pólvora y ver cómo el fuego devora monumentos de cartón piedra. A un salto de tren desde Sants, la ciudad de Gavà mantiene viva una tradición que la convierte en un verso suelto en el mapa festivo nacional: es el único municipio de toda la península, fuera de la Comunidad Valenciana, que planta y quema fallas de forma oficial.
Este fenómeno no es fruto de la casualidad ni de un capricho moderno. Todo empezó en 1981, cuando la Casa de València en Gavà decidió que la morriña se curaba mejor con una buena mascletá. Desde entonces, la fiesta ha crecido hasta el punto de que la UNESCO reconoce estas celebraciones bajo el paraguas de Patrimonio Inmaterial de la Humanidad. Para este 2026, la ciudad no solo celebra su 36º aniversario fallero, sino que además coincide con los 26 años de su desfile de Moros y Cristianos, creando un combo de cultura popular difícil de ver en otro lugar de Cataluña.
Una plantà más madrugadora y el debut de los pequeños artistas
La gran novedad de este año es que el ritual empieza antes de lo habitual. El jueves 16 de abril, la plaza de Jaume Balmes ya verá cómo el monumento principal toma forma con la ‘Plantà’. Es el momento en que el ingenio de los maestros falleros, que a menudo traen las piezas directamente desde talleres valencianos, se enfrenta al juicio de los vecinos. Pero la verdadera joya de la corona llega el viernes con la falla infantil.
Por primera vez, este monumento no viene de fuera, sino que es una obra colectiva en la que han participado alumnos de escuelas e institutos de Gavà como el Sant Pere, l’Eramprunyà o El Calamot. Es la forma que tiene la ciudad de asegurar que habrá relevo para las próximas décadas. Ese mismo viernes por la tarde, la ‘Cridà’ marcará el inicio oficial de unos días donde el estruendo y el color lo inundarán todo.
Moros, cristianos y el estruendo final
Si el viernes es el día de la emoción, el sábado es el de la épica. A partir de las 18:30 h., las calles del centro se llenarán de chilabas, armaduras y marchas moras con el desfile de Moros y Cristianos, un espectáculo que termina precisamente en Jaume Balmes para dar paso a una mascletá nocturna a las 21:00 h. Es el preludio perfecto para una verbena al aire libre que suele alargarse hasta que el cuerpo aguante.
El domingo 19 de abril es el día de los contrastes. La mañana arranca con la solemnidad de la ofrenda a la Mare de Déu dels Desemparats,que este año traslada su misa directamente a la plaza para que nadie se pierda detalle, y convive con la alegría de las sardanas y las casas regionales.
Es esa mezcla tan de aquí y de allá lo que hace que las Fallas de Gavà sean únicas: puedes ver un baile de bastons y, poco después, vibrar con la ‘cremà’ que, a las 21:00 h., reducirá a cenizas los monumentos para cerrar el ciclo. Si buscas un plan diferente sin salir del área metropolitana, ya sabes dónde está la mecha.