Hay lugares donde el verano no se entiende sin mirar hacia la corriente de agua que les da nombre y vida. Es el caso de los pueblos de la Ribera d’Ebre, que durante estos días de agosto celebran sus emblemáticas fiestas mayores en torno a las aguas del río. Flix acaba de cerrar sus días grandes, festejados entre el 12 y el 16 de este mes, cediendo ahora el testigo a los municipios vecinos de Ascó, Riba-roja d’Ebre y Móra d’Ebre, que preparan con mimo sus respectivas celebraciones fluviales.
Estas festividades, pensadas para aliviar los días más calurosos del año y reforzar el vínculo de los vecinos con su entorno natural, reúnen a generaciones enteras en una serie de juegos y competiciones de arraigo histórico. Entre todas las citas destaca especialmente la de Móra d’Ebre, que encara sus días de fiesta con el orgullo de haber sido recientemente reconocida por el Govern como Fiesta Tradicional de Interés Nacional por ser la celebración fluvial viva más antigua de toda Cataluña.
Flix marca el inicio del calendario festivo
La localidad de Flix ha sido la encargada de abrir la veda con un programa repleto de música, deporte y cultura. Entre las actividades más singulares de esta edición figuró un maridaje durante el eclipse solar en el Castell Nou, además del clásico pregón a cargo de Rita Costa Puey y la proclamación de los herederos y pubillas del 2026. Los vecinos también tomaron las calles para disfrutar de la tradicional rotura de pucheros (trencada de tupins), una animada rúa de carnaval estival y la actuación de la colla castellera de los Xiquets de Flix. El punto final llegó este mismo domingo con los acordes de la orquesta Mirantfont y los conciertos de Los 80 Principales y Allioli.
Juegos, melones y tradición en la corriente
Pero si hay un elemento que hermana verdaderamente a Flix con Ascó, Riba-roja d’Ebre y Móra d’Ebre es la jornada dedicada íntegramente al río Ebro. Todos estos municipios ribereños comparten una tradición de juegos acuáticos llenos de diversión. Durante estas citas, los más jóvenes y pequeños se lanzan a cazar melones en el agua, intentan trepar por el escurridizo palo enjabonado o saltan en las estructuras hinchables. Además, el espíritu competitivo aflora en forma de regatas a bordo de piraguas, muletas y puntonas, embarcaciones que forman parte indiscutible de la historia de estos pueblos.
Móra d’Ebre y el peso de la memoria colectiva
De cara a los próximos días, la cita de Móra d’Ebre cuenta con un brillo especial. Su nueva distinción como Fiesta Tradicional de Interés Nacional pone en valor un modelo de celebración que ha sabido transmitir la técnica, el esfuerzo físico y el amor por el río de una generación a otra. No es para menos: la constancia documental más antigua que atestigua la existencia de este evento sobre las aguas del Ebro se remonta al 6 de septiembre de 1899, tal y como quedó reflejado en las páginas del antiguo diario Los Debates.