La estación de metro de Liceu ha viajado esta semana cien años atrás en el tiempo. Coincidiendo con el centenario del suburbano barcelonés, se han reinstalado los históricos pináculos que señalizaban sus accesos, junto con unas réplicas exactas de los carteles con los que la estación fue inaugurada en 1925.
Los trabajos de restauración han permitido recuperar los pináculos, formados por elementos de forja y fundición de hierro unidos por tornillos, que han sido sometidos a un tratamiento de limpieza específico con chorreado de arena y láser para devolverles su aspecto original.

Además de estas estructuras, la intervención recupera una curiosidad histórica de la estación. El 5 de julio de 1925, la estación de Liceu se inauguró con dos carteles diferentes. El acceso en dirección a Lesseps indicaba «Liceo», mientras que el otro acceso, que en aquel momento era final de trayecto, se señalizaba como «Gran Metro».

Pocos años más tarde, esta señalización se unificó bajo el nombre «G. Metro» en ambos accesos, una denominación que se mantuvo hasta 1969. Durante ese proceso, los carteles originales no se conservaron, por lo que TMB ha decidido fabricar réplicas siguiendo fielmente los planos del diseño original.
Desde hoy la estación vuelve a estar señalizada con sus dos nombres fundacionales, recuperando el aspecto exacto que tenía cuando se inauguró, un siglo atrás.