Si hay una esquina en Barcelona que ha sido testigo de nuestras mejores tardes de palomitas y estrenos, esa es, sin duda, la confluencia de Gran Via con Paseo de Gràcia. El mítico Cine Comèdia, que durante décadas fue el refugio de los cinéfilos del centro, está a punto de colgar el cartel de «continuará» para transformarse en algo mucho más ambicioso: el nuevo Museu Carmen Thyssen de Barcelona.
Tal y como explica La Vanguardia, el proyecto, impulsado por Stoneweg y diseñado por el estudio barcelonés OUA junto al británico Casper Mueller Kneer Architects, ya ha entrado oficialmente en los despachos del Ayuntamiento para su tramitación. Y ojo, porque no se trata solo de un lavado de cara; estamos ante una intervención que pretende mimetizarse con el cielo de la ciudad y, de paso, recuperar el brillo de un palacio que el tiempo (y los carteles de cine) habían dejado un poco en el olvido.
Un palacio que recupera su color original
La joya de la corona es la rehabilitación del Palau Marcet. Lo primero que notaremos es que la fachada volverá a lucir sus tonalidades originales, esas que tenía cuando se construyó a finales del siglo XIX, ya que los arquitectos, quieren que el palacete vuelva a ser el protagonista del chaflán.
En cuanto al interior, la distribución está pensada para que el arte respire. La planta baja albergará una librería especializada y una tienda de diseño, mientras que en la primera planta se ubicará la colección permanente. ¿Y qué veremos en las paredes? El proyecto habla de un fuerte protagonismo del arte catalán y español, con nombres que son pura historia de la Barcelona bohemia: Ramon Casas, Santiago Rusiñol, Joaquim Mir o Isidre Nonell.
El «telón de fondo» que dará que hablar

Pero si algo va a generar conversación en las terrazas del Eixample es el edificio de nueva planta que se levantará justo detrás del palacio. Los responsables del proyecto lo definen como un «telón de fondo», un volumen que, aunque se ha reducido respecto a los primeros bocetos para ajustarse a la normativa, busca mimetizarse con el entorno gracias a una tonalidad que pretende fundirse con el azul (o el gris, según el día) del cielo barcelonés.
Este nuevo espacio estará destinado principalmente a exposiciones temporales y aspira a funcionar como un laboratorio cultural para analizar cómo Barcelona ha influido en el arte mundial y viceversa. Además, se ha confirmado que el museo no tendrá un restaurante con entrada directa desde la calle, sino que se ubicará en una terraza interior protegida por un cobertizo con tejas artesanales, ideal para tomarse un café rodeado de historia sin el ruido del tráfico de Gran Via.
Un nuevo eje cultural para 2026
El momento no podría ser más oportuno. Barcelona arranca este año su etapa como Capital Mundial de la Arquitectura, y el Thyssen se suma a una lista de proyectos que están redefiniendo el ocio cultural de la ciudad. Con una capacidad de hasta 400 personas en su futuro auditorio subterráneo, el centro no solo quiere ser un lugar de paso para turistas, sino un punto de encuentro para los locales con presentaciones de libros y salas polivalentes.
Aunque todavía faltan detalles por cerrar, como si entraremos por el chaflán de siempre o por la puerta de Paseo de Gràcia, lo que está claro es que el Comèdia se prepara para volver a ser importante en el panorama cultural de la ciudad.