La Casa Lleó Morera, una de las obras más destacadas del modernismo catalán, volverá a abrir sus puertas al público después de una década sin acceso para visitantes.
El Ayuntamiento de Barcelona ha aprobado un plan especial integral durante la Comisión de Vivienda, a propuesta de la inmobiliaria Núñez i Navarro, propietaria del edificio, lo que abre el camino a su reapertura.
El inmueble se encuentra en el chaflán sur de la llamada Manzana de la Discordia, en la confluencia del paseo de Gràcia con la calle Consell de Cent, en el Eixample. Comparte manzana con la Casa Amatller, de Josep Puig i Cadafalch, y la Casa Batlló, de Antoni Gaudí, en uno de los tramos más visitados de la ciudad.
Aunque todavía no tiene fecha oficial de apertura se espera que lo haga durante este año o inicios del que viene.
Una obra colectiva del modernismo
El edificio fue construido en 1905 por el arquitecto Lluís Domènech i Montaner —también autor del Palau de la Música Catalana— por encargo de la familia Morera, que quería reformar la antigua Casa Rocamora, datada en 1864.
El resultado fue un proyecto que reunió a algunos de los artesanos más reputados del momento: los escultores Eusebi Arnau y Alfons Juyol, los vidrieros Rigalt y Granell, y los mosaicistas Mario Maragliano y Lluís Bru.
Esta acumulación de oficios especializados convierte el interior de la Casa Lleó Morera en uno de los conjuntos ornamentales mejor conservados del modernismo barcelonés.
La profusión de motivos naturalistas en materiales diversos —piedra, vidrio, mosaico— es característica del estilo y responde al gusto de la familia propietaria, que mantuvo el edificio durante tres generaciones, lo que contribuyó a preservar buena parte de sus elementos originales.
Diez años fuera del circuito turístico
Tras pasar por varias manos después de salir de la familia Morera, el edificio fue adquirido en 2003 por Núñez i Navarro, que elaboró un plan de restauración y conservación. Sin embargo, el acceso público se interrumpió hace aproximadamente una década.
La aprobación del plan especial integral supone el marco administrativo necesario para retomar las visitas. El proyecto aún no tiene una fecha de apertura confirmada, pero la decisión municipal allana el principal obstáculo para que este edificio vuelva al circuito de arquitectura modernista de Barcelona.