A dos años de que empiecen las reformas para su incorporación al MNAC, el Palau Victòria Eugènia se ha convertido en sede temporal de IDEAL Barcelona. Pero la historia de este edificio (y de su gemelo, el Palau Alfons XIII), situado entre el Palau Nacional y la Fuente Mágica de la Fira de Barcelona, se remonta a hace más de un siglo.
1. Una nueva vida para Montjuïc, el motivo detrás de su construcción
A principios del siglo XX, Montjuïc estaba prácticamente aislado del resto de Barcelona. Fue el arquitecto Josep Puig i Cadafalch quien empezó a impulsar su urbanización, proponiendo esta zona como sede para la Exposición Internacional de 1929.

El ambicioso proyecto arrancó en 1917 y la construcción de los palacios gemelos continuaría hasta 1923. El Palau Victòria Eugènia se inauguró oficialmente el 19 de mayo de 1929, coincidiendo con la apertura de la Exposición. En 1930, el edificio pasó a formar parte de Fira de Barcelona y, tras una importante reforma en 2018, se ha anunciado que el pabellón se integrará en el MNAC, preparándose para el centenario de la Exposición en 2029.
2. Lleva el nombre de una reina
Victoria Eugenia de Battenberg, reina consorte de España de 1906 a 1931 y nieta de la reina Victoria de Inglaterra, es quien da nombre al palacio. Los organizadores de la Exposición bautizaron el edificio en su honor para asociar el proyecto a la elegancia y el progreso que Victoria Eugenia representaba: la reina introdujo en la corte costumbres como fumar o vestir pantalones, prácticas muy poco comunes entre las mujeres de sociedad (y menos aún, de la realeza). El palacio gemelo, justo enfrente, lleva el nombre de su marido, el rey Alfonso XIII.
3. Consta de 14 000 m2 y unas torres inspiradas en Valencia coronan sus esquinas

El Palau Victòria Eugènia es un ejemplo de la fase monumentalista blanca de Puig i Cadafalch, en la que el arquitecto dejó atrás el modernismo de la Casa Amatller y la Casa de les Punxes para apostar por una mezcla de clasicismo, barroco catalán y novecentismo.
Hablamos de un edificio de 14 000 metros cuadrados, pensado para acoger a grandes masas de gente e instalar enormes infraestructuras, con tramos de escaleras en su interior para salvar el desnivel de la montaña. En su exterior, destacan sus torres inspiradas en el Puente Real de Valencia y los esgrafiados de las paredes, que imitan columnas salomónicas y guirnaldas. La reforma de 2018 volvió a abrir el espacio interior del pabellón, permitiendo que la luz del sol volviera a entrar por sus claraboyas cenitales.
4. Cuatro columnas en homenaje a Cataluña presiden el exterior del pabellón

El entorno del Victòria Eugènia también fue escenario de tensiones políticas. En 1919, Puig i Cadafalch construyó las famosas Cuatro Columnas frente a su fachada, simbolizando las cuatro barras rojas de la bandera catalana. En 1928, durante la dictadura de Primo de Rivera y a solo un año de la Exposición, las columnas fueron demolidas en un intento de borrar cualquier rastro de identidad catalana. En 2011, fueron reconstruidas e inauguradas de nuevo.
5. En la actualidad, es un centro de artes digitales…
A día de hoy, el pabellón vive una etapa de transformación: mientras las instalaciones de IDEAL Barcelona se encuentran en plena remodelación, el Victòria Eugènia se ha convertido en su sede temporal. El espacio acoge Los últimos días de Pompeya, una exposición inmersiva avalada por National Geographic que permite viajar en el tiempo a la Antigua Roma y vivir el desastre natural que terminó con Pompeya. La propuesta combina objetos históricos y réplicas con paseos por el metaverso y salas de realidad virtual donde los visitantes pueden vivir desde batallas de gladiadores en el anfiteatro hasta la mismísima erupción del Vesubio.
6. …y en el futuro, parte del MNAC
El gran cambio del Palau Victòria Eugènia llegará en 2029, con su integración definitiva en el Museu Nacional d’Art de Catalunya (MNAC). Este proyecto de ampliación sumará 19 000 metros cuadrados de exposición y ambos edificios quedarán conectados por un nuevo pasaje. El objetivo de la reforma es, ante todo, mejorar los accesos para que subir a Montjuïc se convierta en un paseo natural y plenamente integrado en la vida de Barcelona.