A todos nos ha pasado: bajas a comprar al supermercado, metes en el carrito los mismos productos de siempre, pero cuando llegas a la caja el precio es considerablemente más alto. No, no es un error de la máquina y tampoco es que te hayas pasado comprando: hacer la compra es cada día más caro. Es un efecto relativamente normal, la inflación crece cada año y con ella el coste de vida… el problema es cuando los salarios no suben al mismo ritmo.
La Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) presentó hace pocas semanas un estudio sobre el crecimiento de los precios en los supermercados en octubre de 2026. En septiembre los precios se incrementaron un 0,3 % respecto al mes anterior, pero el problema no es esta «pequeña» subida, sino el acumulado de los últimos diez años.
Hacer la compra cuesta 1.750 € más al año que en 2016
Según datos de la misma OCU, en 2016 los hogares españoles gastaban una media de 4.850 € al año en el supermercado; 10 años más tarde la cifra alcanza los 6.600 €, un 36 % más en total (unos 1.750 €). Es decir, hemos pasado de pagar 404 € a 550 € al mes de media en el supermercado.
Sin embargo, el salario medio solo ha subido un 27,6 %: de 23.156 € a 29.540 € brutos (según datos del Instituto Nacional de Estadística). Una diferencia porcentual de casi 8 puntos que se nota (y mucho) a final de mes.
Además, este crecimiento de los precios se acentúa aún más en productos de primera necesidad. A partir de los datos de la OCU y el INE hemos hecho una estimación y este sería el aumento porcentual de los siguientes alimentos:
- El pan ha incrementado su precio en un 33 % con respecto a 2016.
- Los huevos cuestan un 86 % más.
- Las patatas un 52 % más.
- La carne de vacuno un 62 % más.
- La carne de cerdo un 46 % más.
- La carne de pollo un 41 % más.
- La leche ha subido un 49 % más.
- La fruta fresca ha subido un 55 % más.
- Las legumbres y hortalizas frescas han subido un 63 % más.
- Y el pescado ha aumentado su coste un 50 % más que hace una década.
Algunos estudios relacionan este aumento general de los precios en los productos primarios y saludables con el consumo de ultraprocesados y, como consecuencia última, un incremento de las enfermedades cardiovasculares.