Barcelona custodia bajo su asfalto huellas imborrables de la Guerra Civil. Entre ellas destaca un búnker subterráneo con una misión crítica: garantizar la seguridad de Lluís Companys. El entonces presidente de la Generalitat buscó cobijo en este refugio ante la escalada de bombardeos que sufrió la capital catalana a partir de 1938.
Un túnel blindado a los pies de Collserola
La seguridad del mandatario motivó la construcción de una galería de 40 metros de largo. Con poco más de un metro de ancho y dos de altura, la estructura de hormigón y ladrillo permanece prácticamente intacta. El refugio contaba incluso con estancias donde el president y su equipo esperaban el fin de las alarmas aéreas.
El diseño incluía dos accesos estratégicos: una puerta metálica en el sótano y una salida camuflada en los jardines. La ubicación no fue casual, ya que el palacio quedaba protegido por las baterías antiaéreas del Turó del Carmel, lejos de los objetivos militares más evidentes de la época.
Cómo visitar el búnker presidencial
En la actualidad, el palacio es la sede de la Fundació Bosch i Gimpera. Aunque sus jardines son accesibles para la ciudadanía con horario restringido, el búnker no forma parte de los circuitos turísticos ordinarios de Barcelona.