Barcelona es una ciudad que se disfruta pateando el asfalto, pero de vez en cuando nos gusta mirarla desde arriba para recordar que vivimos en un sitio privilegiado. Lo que quizás no es tan habitual es decidir que, en lugar de coger el ascensor como cualquier persona con sentido común, el mejor plan para un sábado es subir una de nuestras torres más famosas a pie y a toda velocidad. Esta es la premisa de la Cupra Barcelona Tower Running Challenge, la primera carrera vertical que acogerá la Torre Glòries y que promete dejar sin aliento —literalmente— a sus participantes.
El evento no es solo un hito local, sino que sitúa a Barcelona en el mapa mundial del deporte de altura. Esta prueba será la primera parada puntuable del prestigioso Tower Running Tour 2026, un circuito internacional donde los corredores más rápidos del mundo se enfrentan a los rascacielos más emblemáticos del planeta.
En nuestra casa, el reto consiste en superar los 686 escalones del edificio de Jean Nouvel, una cifra que, dicha así de golpe, ya hace que nos empiecen a doler las piernas solo de pensarlo.
El éxito de la convocatoria ha superado todas las previsiones. Las 400 inscripciones disponibles desaparecieron en apenas diez días, demostrando que en Barcelona hay muchas ganas de vivir experiencias que se salgan de lo convencional. Entre los participantes hay deportistas de treinta nacionalidades distintas, desde profesionales que buscan puntos para el ranking mundial hasta corredores populares que, como Mathieu Muracciole, han decidido cambiar los 10 kilómetros de asfalto por la verticalidad absoluta para vivir una experiencia única.
Organizar una prueba de estas características es un auténtico rompecabezas logístico. Para evitar atascos y garantizar la seguridad en un espacio tan confinado como son las escaleras de emergencia de un rascacielos, los corredores no saldrán todos a la vez. El formato elegido es el de contrarreloj, con salidas escalonadas cada pocos segundos, permitiendo que cada uno luche contra el cronómetro sin tener que esquivar a nadie en el camino hacia la cima.