El mapa lingüístico de Cataluña se está reconfigurando, y lo hace con tendencias que, como mínimo, invitan a la reflexión. Según los datos territorializados de la Encuesta de Usos Lingüísticos de la Población (EULP) de 2023, publicados por la Consejería de Política Lingüística y el Idescat, el uso habitual del catalán ha sufrido un retroceso generalizado en casi todo el territorio, marcando un panorama preocupante para la lengua.
La media catalana apunta a que solo un tercio de los habitantes de Cataluña utiliza el catalán de forma habitual. No obstante, es el Ámbito Metropolitano de Barcelona el que se coloca en el lado menos favorable de la balanza. Esta zona, que concentra la mayor densidad de población del país, presenta un porcentaje de uso habitual del catalán de tan solo el 24,7%, situándose por debajo de la media de Cataluña y marcando un descenso respecto a la última encuesta de 2018 (cuando era del 27,5%).
Solo una de cada 10 personas hablan catalán en L’Hospitalet
A pesar de la cifra global del Área Metropolitana, que hace levantar una ceja, los datos no son unívocamente homogéneos dentro de esta gran porción territorial. El estudio revela que la situación sociolingüística es un auténtico mosaico, incluso a pocos kilómetros de distancia.
Dentro del Área Metropolitana, zonas como el Maresme (con un 43,6 % de uso habitual exclusivo, según la gráfica) y Barcelona ciudad (con un 26,9%) muestran porcentajes bajos de uso de catalán, pero aún así superiores al conjunto del área metropolitana.
De hecho, el Maresme se sitúa por encima de la media de Cataluña. En cambio, subámbitos como L’Hospitalet de Llobregat (con solo un 10,3%), el Baix Llobregat Sud (12,2%) y el Barcelonès Nord (14,3%) presentan cifras significativamente más bajas, reflejando una complejidad urbana donde la lengua se mezcla con factores demográficos como la alta concentración de población inmigrada o el desplazamiento de residentes de otras zonas.
Esta diversidad se refleja también en el uso combinado. Según los resultados de la EULP, el Área Metropolitana de Barcelona destaca por un porcentaje de personas que utilizan ambas lenguas (catalán y castellano) con frecuencia, situándose entre un 10% y un 12%, un porcentaje superior a la media catalana. Además, mientras que la capacidad de entender el catalán retrocede en general, es el Área Metropolitana de Barcelona el que registra una ligera mejora en la habilidad de escribirlo.
El catalán aguanta (pero empeora) en la Cataluña interior
El panorama cambia radicalmente cuando nos alejamos de la costa central y miramos hacia el interior y el sur. Las Terres de l’Ebre, la Catalunya Central, Ponent y el Alt Pirineu se mantienen como los reductos donde el catalán resiste con mayor vitalidad, siendo las únicas áreas donde más de la mitad de los habitantes lo utilizan de forma habitual.
Estas zonas no solo están por encima de la media catalana en el uso, sino que también presentan un porcentaje más alto de personas nacidas en Cataluña (alrededor del 68%).
El retroceso general del uso del catalán se explica por una combinación de factores, como el fuerte crecimiento demográfico (que aumenta el número de hablantes y conocedores, pero no al mismo ritmo que el total de población), la emigración de catalanoparlantes o la llegada de población de fuera. Así, mientras que en el Área Metropolitana la caída se vincula a la migración interna y a la llegada de personas del resto del Estado, en las Comarcas de Girona, por ejemplo, el descenso se atribuye principalmente a la llegada de población extranjera.
Lo que queda claro es que el debate sobre el futuro del catalán pasa inexorablemente por las dinámicas urbanas del Área Metropolitana, el polo de población donde la lengua se enfrenta a su mayor reto y donde las políticas lingüísticas de acogida necesitan un impulso más que evidente.