[Actualización a las 11:30h.]
La llama provocada por la fuga de gas en la plaza de Sants ha sido finalmente extinguida poco antes de las 11:30 horas, tras permanecer activa durante doce horas. Según ha explicado Albert Ventosa, jefe de intervención de los Bomberos de Barcelona, se optó por dejarla arder de forma controlada ya que intentar apagarla prematuramente habría supuesto un riesgo mucho mayor para la zona. Esta decisión respondió a la complejidad de la red urbana de distribución de gas, la cual requirió que los equipos de emergencia se tomaran el tiempo necesario para obturar las cuatro tuberías afectadas mediante la introducción de globos, un paso indispensable para poder neutralizar el fuego con total seguridad.
Una vez sofocada la llamarada, los esfuerzos se centran ahora en la retirada de la máquina perforadora implicada en el incidente, que se encuentra inestable y enterrada a un metro de profundidad. Para llevar a cabo esta delicada maniobra será necesaria la intervención de una grúa de gran tonelaje, cuya llegada está prevista para la tarde de este mismo jueves. Las autoridades confían en que, una vez finalizados estos trabajos de extracción, se pueda restablecer por completo la normalidad en las calles afectadas y reabrir el tráfico hacia última hora de la tarde o durante la noche.
[10:30h.]
El bullicio habitual de la carretera de Sants, ese fluir constante de vecinos y comercios que marca el ritmo diario del barrio, ha amanecido hoy bajo una luz insólita. Una deflagración de gas en los accesos del metro de la plaza de Sants ha dejado a ocho trabajadores heridos y ha originado una inmensa llamarada que, durante la mañana de este jueves, continúa ardiendo a la vista de buena parte del vecindario.
Todo comenzó la tarde del miércoles, cuando una tubería se fracturó accidentalmente en medio de las esperadas obras para hacer accesible la estación. Alrededor de las diez de la noche, mientras los operarios y los equipos de emergencia trataban de sellar la fuga, se desencadenó la explosión. Las consecuencias directas de este estallido mantienen ahora la zona acordonada, con un fuego que alcanza la altura de un tercer piso y que ha obligado a reorganizar toda la movilidad de este punto neurálgico de la ciudad.
La complejidad de apagar el fuego
Nueve dotaciones de los Bombers de Barcelona permanecen desplegadas en la zona, centrando sus esfuerzos en contener la llama, que resulta visible a gran distancia. El principal reto para los equipos de emergencia es que no pueden simplemente sofocar el incendio. Clara Latorre, jefa de guardia de los bomberos, ha explicado a Betevé con claridad la situación: «Hasta que no se consiga parar el flujo de gas, no podremos apagar la llama».
La intervención es técnicamente compleja porque exige cortar el suministro en diferentes puntos de la red de distribución. Ante este escenario, la Guàrdia Urbana mantiene el perímetro de seguridad y se ha activado la prealerta del Procicat para gestionar los riesgos.
Los heridos por la explosión son los operarios que se encontraban a pie de calle trabajando para solucionar la fuga inicial. Tras ser atendidos en el lugar, varias ambulancias los evacuaron a distintos centros hospitalarios. El último balance médico confirma que dos de ellos se encuentran en estado grave y otros dos menos graves, todos trasladados al hospital Vall d’Hebron. Por su parte, el hospital Clínic ha recibido a un herido menos grave y a tres de carácter leve.
Alteraciones en la movilidad del barrio
El aparatoso incidente ha obligado a cortar por completo la carretera de Sants entre las calles de Cros y de Olzinelles, que también permanece cerrada al tráfico. Aunque la impactante columna de fuego domina la calle, el servicio de la línea L5 del metro sigue funcionando con normalidad en la estación de plaza de Sants, si bien se ha tenido que clausurar el acceso de la calle de Galileu, obligando a los usuarios a entrar por la propia plaza.
El transporte en superficie se está llevando la peor parte. El bus lanzadera que suple el tramo en obras de la L1 arranca desde plaza Espanya pero ahora no puede efectuar su parada habitual en Sants. Además, las líneas de autobús D20, H10, V5, 52 y 78 han tenido que desviar sus recorridos para evitar el tramo afectado.
El origen: la ansiada accesibilidad del metro
Las complicaciones comenzaron realmente el miércoles por la tarde. La fuga inicial de gas ya había obligado a desalojar varios comercios locales y a cortar la calle desde Olzinelles hasta Jocs Florals para garantizar la seguridad de los vecinos.
El incidente se ha enmarcado dentro de unas obras muy demandadas por el vecindario, iniciadas el pasado mes de febrero. La estación de plaza de Sants es una de las pocas de Barcelona que aún no está adaptada para personas con movilidad reducida. Los trabajos en los que se produjo la rotura de la tubería tienen como objetivo la instalación de tres ascensores que conectarán la plaza con la preandén y el vestíbulo con cada uno de los andenes.