El Jardín de Tamarita, un jardín secreto en plena ciudad

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Si la serenidad, la paz y la tranquilidad tienen una traducción en forma de espacio físico -vaya, lo que es una materialización-, ese espacio físico sería el jardín de la Tamarita.

Para hablar de este oasis moderno bastaría con hacer referencia al lugar común, la obviedad de: “es para todos los públicos”. Está súper manido, pero no deja de ser cierto. Hombre, quien tenga la intención de hacer botellón o peting, casi mejor que lo haga en su casa. A lo que vamos es a que para un paseo, cualquier tipo de compañía -amorosa, amistosa, familiar- es la apropiada. Siendo que, además, hay mesas de pingpong y área de juegos infantiles.

Dentro de todos estos públicos también podríamos incluir a biólogos: la biodiversidad de la Tamarita es impresionante. Arrayán, alheñas, laureles, pitósporos, jacarandas, cipreses, tilos, bambúes… De verdad, parece mentira que en un espacio tan pequeño haya espacio para tantas especies.

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A un historiador o a un barcelónogo, la visita también le resultaría, como poco, atractiva. Hablar del jardín de la Tamarita es hablar de una finca de dos hectáreas que, en tiempos muy pretéritos, perteneció a la familia Craywinckel -pura aristocracia belga-. La casa les pertenecía en el Siglo XVII, hecho del que cabe suponer que dicha casa era al centro de Barcelona casi lo que hoy Barcelona puede ser Sant Boi de Llobregat. No porque las distancias se ensanchen, sino porque sin urbanismo de por medio las distancias parecen mayores.

El tema es que la finca fue comprada mucho más tarde por el jeque del algodón Llorenç Mata. Tuvo que ser su sobrino Alfred quien encargara el proyecto de lo que hoy sería la Tamarita al arquitecto Nicolau M. Rubio.

Al acabar la Guerra Civil -y tras ocurrir en estos terrenos unos episodios un poco turbios vinculados a la tortura-, la Tamarita queda abandonada. Abandonada y olvidada hasta 1993, cuando se restauró y pasó a ser una referencia entre los lugares ocultos de Barcelona.

Actualmente, además de un parque tranquilísimo en el que no sorprendería encontrarse con la figuración real de una princesa Disney, es la sede de la Fundació Blanquerna de la Universidad Ramón Llull.

Horario: Todos los días. Del 1 de abril al 31 de octubre, de 10h a 21h. El resto del año de 10h a 19h.

Ubicación: Passeig de Sant Gervasi, 47