Para muchos de nosotros, el sueño mexicano definitivo suele tomar la forma de unos buenos tacos al pastor comidos de pie, manchándonos las manos frente a un carrito en las bulliciosas calles de CDMX. Pero, ¿sabías que el verdadero anhelo de muchos mexicanos es otro muy distinto? Su fantasía de vacaciones perfectas pasa por comerse un aguachile de camarones con los pies hundidos en la arena de alguna playa del Pacífico. Todo ello, por supuesto, sentados en las clásicas sillas de plástico de un chiringuito costero que cocina, apenas con limón y chiles, los mariscos que acaban de salir del mar que rompe frente a ellos. Esa misma esencia, fresca y desenfadada, es la que ha capturado La Joyita, la primera marisquería 100% mexicana de Barcelona.
Al cruzar sus puertas, el asfalto barcelonés desaparece. Aquí reinan casi en exclusiva los platos fríos, porque en la playa, amigo mío, hace calor. Prepárate para llorar de alegría (y un poquito por la intensidad de los cítricos) con sus impresionantes aguachiles de camarón, algo así como el primo hermano y rebelde del cebiche. La carta es una oda al picoteo de costa: tostadas (es decir, crujientes tortillas de maíz fritas) coronadas con un delicado tartar de atún, y espectaculares cócteles de camarones. Olvídate del aburrido cóctel de gambas de las bodas de los 90; la versión mexicana es una refrescante y adictiva piscina de mariscos y salsas secretas que aquí te sirven sin complejos en copa de balón. Y aunque el frío manda, siempre hay hueco para una joya caliente: el taco Baja. Este taco de pescado frito al estilo de la península de Baja California fue, sin duda, uno de nuestros grandes favoritos. El crujiente del rebozado es, sencillamente, de otro planeta.
Pero como no hay día de playa sin algo refrescante en la mano, la experiencia no estaría completa sin sus bebidas. Las micheladas de La Joyita son un capítulo aparte (uno de nuestros preferidos aquí y, sinceramente, en la vida). Y cuando cae el sol, el local saca a relucir su lado más canalla con una carta de tragos mexicanos y cócteles a base de mezcal. Porque sí, La Joyita tiene la mala suerte de no estar ubicada a la orilla del mar de Sinaloa, pero tiene la inmensa suerte de estar escondida en pleno corazón de Gràcia. El refugio perfecto para viajar por un ratito, a golpe de trago y bocado, a ese sueño estival que tanto añoramos en la ciudad.
📍 Ubicación: Carrer de l’Alegre de Dalt, 11 (Gràcia).
🗓️ Horarios: De miércoles a domingo (tardes y noches, ideal para el tardeo).
💸 Precio medio: Alrededor de 20-25 € por persona.