Todos hemos escuchado o leído aquello de «hay cosas que el dinero no puede comprar»: en anuncios, en películas, en un sobre de azúcar, tomando unas cervezas con amigos o en una reunión con tu jefe. El refranero popular es muy sabio y lo cierto es que hay lujos que nada tienen que ver con el dinero ni con los bienes. Dormir en agosto a menos de 10 grados es uno de esos privilegios de los que muy pocos pueblos pueden presumir, y menos aún de hacerlo junto a un lago rodeados de arquitectura medieval.
En el corazón del Pirineo, escondido en un valle bajo el Pico Argualas, se oculta el municipio de Lanuza, un pequeño pueblo medieval que le da nombre al embalse junto al que descansa, y que ha llegado a registrar temperaturas por debajo de los 5 grados en verano. Una climatología insólita en nuestro país que se debe a su altura sobre el nivel del mar, a la protección que le otorgan las montañas y al entorno natural en el que se encuentra.
Un destino ideal para escapar del calor y descubrir la historia de un municipio cuyo casco urbano se remonta a la Edad Media (s. XIII). Además, visitando su patrimonio histórico y dando un paseo por sus calles se pueden descubrir las chamineras, chimeneas centenarias que se instalaban para ahuyentar a las brujas.
Por otra parte, su enclave privilegiado al borde del pantano y a los pies de los Pirineos hace que el paisaje y las vistas sean dignos de fotografiar.
Qué hacer en Lanuza: actividades acuáticas, rutas y el festival más grande del Pirineo

Si creías que Lanuza era el típico pueblo donde no hay nada que hacer más allá de mirar el paisaje y sentarse a la fresca, te equivocabas. El mejor ejemplo es el Festival Internacional de las Culturas Pirineos Sur, el evento musical más importante de toda la cordillera que este año reunió a más de 42.000 personas entre los distintos conciertos.
Por supuesto, también puedes visitar el embarcadero y realizar todo tipo de actividades acuáticas: piragüísmo, canoas, wind surf, vela, pádel surf o simplemente bañarte en el embalse. Una actividad ideal para las horas de más sol en las que el calor aprieta algo más.
Y si lo que quieres es adentrarte en la naturaleza local, hay muchas rutas de senderismo para perderse por los paisajes del Valle de Tena, algunas más exigentes, pero otras muy sencillas y populares como la ruta hasta el Mirador de la Sierra Plana o la vuelta al embalse de Lanuza y Mirador de San Mamés.