Barcelona es una ciudad que se lee a través de sus vitrinas, y en estas fechas, el aroma a mantequilla y chocolate temperado marca el pulso de sus barrios. Más allá de las figuras comerciales, existe un circuito de maestría artesana donde la Mona de Pascua se entiende como una pieza de ingeniería comestible. Este año, el epicentro de esta tradición se ha desplazado a Montagud para coronar a los nuevos templos del dulce, confirmando que la excelencia no entiende de códigos postales, pero sí de técnica y mucha memoria gustativa.
Ha sido gracias a la quinta edición del certamen «La mejor Mona de Pascua», organizado por la agencia Sr y Sra Cake. El evento ha reunido a más de 50 profesionales del sector de la pastelería y la panadería, quienes han presentado propuestas con un alto componente técnico y una clara apuesta por la reinterpretación de la tradición desde una óptica contemporánea.
Un jurado profesional, con figuras como Ma Cruz Barón, Javier Antoja o Rosa Mayordomo, ha evaluado las piezas según la técnica, el sabor y la innovación. En esta edición, la valoración del jurado popular ha representado un 20% de la puntuación final, aportando la vertiente emocional a la competición.
Los nuevos referentes de la tradición

En la categoría de Mona tradicional de brioche, el primer premio ha viajado hasta Vilanova i la Geltrú de la mano de L’espiga d’Or de Jordi Morera. La Pastisseria Natcha de Barcelona y el Forn de Cabrianes de Sant Fruitós de Bages han obtenido la segunda y tercera posición, respectivamente.
En cuanto a la disciplina de chocolate, la histórica Pastisseria La Colmena de Barcelona se ha alzado con el galardón principal. El podio de esta categoría lo han completado L’Atelier d’Eric Ortuño, también de la capital catalana, y la Pastisseria Mimpi de Sabadell.
Alianza solidaria con Sant Pau

A diferencia de ediciones anteriores vinculadas a otras entidades, el concurso refuerza este año su compromiso social a través de Mestres Solidàries. El próximo 30 de marzo, las monas ganadoras se subastarán durante una velada exclusiva en Montagud Editores, donde los restaurantes Miramar y Venta Moncalvillo ofrecerán una cena conjunta.
La recaudación total de esta subasta financiará el proyecto de humanización de la planta de pediatría del Hospital de Sant Pau. La iniciativa cuenta con el apoyo del Gremio de Panaderos de la Provincia de Barcelona y del maestro panadero Daniel Jordà como embajador de la causa.cultura que entiende la gastronomía como un acto de comunidad y generosidad.