Hay planes que te reconcilian con el invierno y luego está lo de Caldes de Montbui. Si alguna vez has pasado por allí, sabrás que el pueblo vive pegado a sus aguas termales, pero lo que ocurre durante el Mercat de l’Olla i la Calderina es de otro planeta.
Imagina una plaza presidida por la olla más grande de Cataluña, un artefacto capaz de albergar 1.600 litros de caldo, cocinándose a fuego lento con leña y, aquí viene el giro de guion, con agua termal que brota de la tierra a 74ºC.
Este evento, que se celebra los días 14 y 15 de marzo, no es solo una feria de artesanía al uso; es un homenaje a la historia de un pueblo que lleva el vapor en el ADN. La tradición cuenta que las calderas eran el sustento de los más humildes en el siglo XVII y, hoy en día, ese espíritu comunitario se traduce en un festín popular donde por apenas un par de euros puedes llevarte al cuerpo una ración de legumbres cocidas en este caldo mineralizado.
El secreto está en el agua (y en el fuego)

Lo que hace especial a la Olla Calderina no es solo su tamaño, sino el proceso. Los garbanzos y las lentejas no se hierven con agua del grifo, sino con el agua de la icónica Font del Lleó, aprovechando sus propiedades y ese calor natural que parece no agotarse nunca. Es cocina de aprovechamiento histórico en estado puro. Pasear por el centro histórico esos días es envolverse en una neblina de vapor y olor a leña que te guía directamente hacia la degustación.
Además de las legumbres, el mercado despliega más de ochenta paradas de artesanos que mantienen vivos oficios casi olvidados. Puedes ver en directo cómo trabaja un maestro cestero o un artesano del boj, mientras decides si te lanzas a por el caldo termal o la «Olla calderina», el plato estrella que este año cobra más protagonismo que nunca.
Más allá de la olla gigante

Si el caldo te sabe a poco, la fiesta continúa en los manteles. Durante toda la semana, varios restaurantes de la localidad se suman a la iniciativa «Se’ns en va l’olla», integrando en sus cartas platos especiales que giran en torno a esta tradición. Es la excusa perfecta para conocer el patrimonio del municipio, desde las Termas Romanas mejor conservadas de la península hasta el Museo Thermalia, donde se explica por qué este rincón del Vallès Oriental lleva siglos siendo el spa natural preferido de la zona.
Para los que vienen con la familia a cuestas, el plan está blindado. El sábado por la tarde, la Plaça de Can Rius se convierte en el escenario de los títeres de la compañía L’Invisible, con su espectáculo «Volem pa amb oli», asegurando que los más pequeños también tengan su dosis de entretenimiento mientras los mayores terminan de rebañar el plato.
El mercado abre sus puertas de 10:00 a 21:00 h. Las raciones de caldo y lentejas suelen rondar el euro, mientras que la olla completa sube a los dos euros, precios que parecen de otra época pero que buscan mantener el espíritu popular de la cita. Si decides ir, un consejo de redacción: llega temprano, porque cuando el aroma de la leña empieza a inundar las calles de Caldes, las colas para probar el «tastaolletes» no perdonan.