El asfalto de la ciudad parecía flotar bajo un sol implacable este pasado miércoles, en una jornada donde la atmósfera se volvió densa y el aire apenas daba un respiro en las esquinas. No fue una percepción subjetiva de los vecinos: Catalunya vivió el día más crítico de la actual ola de calor, registrando una auténtica avalancha de récords absolutos en los termómetros que dejó marcas sin precedentes desde el litoral barcelonés hasta las tierras del Ebro.
Ante esta situación excepcional vivida el 8 de julio, el Servei Meteorològic de Catalunya ha decidido prolongar la alerta por altas temperaturas hasta la próxima semana. Aunque la Agencia Estatal de Meteorología prevé dar por concluido el episodio generalizado a nivel estatal este jueves, el calor extremo persistirá en las comarcas catalanas tras un brevísimo descenso térmico que volverá a repuntar con fuerza de cara al domingo.
Más de un siglo de historia superado en el Tibidabo
La ciudad de Barcelona vivió un momento histórico en lo climático al registrar 40,9 ºC en la estación manual del Observatori Fabra, superando por casi un grado el récord anterior de 40 ºC que se había establecido el 30 de julio de 2024. Por su parte, la estación automática del mismo observatorio se quedó muy cerca, marcando unos sofocantes 40,7 ºC durante la tarde del miércoles.
Este espacio del Tibidabo es un auténtico tesoro climático que acumula una serie histórica de 112 años, cuyos registros comenzaron en 1914. Para Javier Martín Vide, director del Observatori Fabra, el hecho de que una marca tan antigua se haya roto dos veces en un periodo de solo dos años es un dato preocupante que, según detalló, debería obligar a toda la sociedad a reflexionar.
Un mapa de récords desde el litoral hasta el Ebro
La capital catalana no estuvo sola en esta escalada del mercurio. El punto más cálido de toda Catalunya se localizó en Vinebre, en la Ribera d’Ebre, donde los termómetros escalaron hasta los 44,1 ºC, dejando atrás los 43,8 ºC medidos en agosto del año pasado dentro de una serie histórica que comenzó en 1998. Aleix Serra, meteorólogo del Servei Meteorològic de Catalunya (SMC), destacó que el grueso de estas nuevas marcas históricas se concentró especialmente en las zonas del litoral y el prelitoral, afectando a comarcas como el Barcelonès, Baix Llobregat, Garraf, Penedès, Tarragonès y Alt Camp.
Los datos recogidos en estaciones con más de un cuarto de siglo de actividad confirman la magnitud del episodio. En Ascó se llegó a los 42,3 ºC, mientras que Sant Pere de Ribes y Nulles compartieron una máxima de 40,4 ºC. Muy cerca se situaron Sant Martí Sarroca con 40,3 ºC, Constantí con 39,5 ºC, Vila-rodona con 39,3 ºC y Vilafranca del Penedès con 39 ºC. Incluso en puntos costeros como Cunit el termómetro marcó unos inusuales 37,6 ºC.
Noches imposibles y una alerta que se alarga
El sofoco no dio tregua al caer el sol, dando lugar a lo que técnicamente se conoce como una noche infernal, al no bajar las mínimas de los 30 ºC. El ejemplo más extremo se vivió en la estación de Portbou-Coll dels Belitres, donde la temperatura mínima de la noche del miércoles fue de 31,9 ºC, convirtiéndose en la noche más calurosa registrada nunca en Catalunya. Esta cifra supera el récord nocturno anterior del Observatori Fabra de Barcelona en 2019 (31,2 ºC) y el de la propia estación de Portbou en 2023 (30,3 ºC).
Ante este panorama, las autoridades meteorológicas catalanas mantendrán los avisos activos. Santi Segalà, jefe de Predicció del SMC, explicó que aunque el viernes y el sábado el calor aflojará levemente en algunas zonas, la probabilidad de superar los umbrales de riesgo sigue latente, especialmente en zonas como Ponent. Segalà aclaró que al tratarse de un descenso térmico tan corto en el tiempo, y viendo que el domingo las temperaturas volverán a subir, se considera que se trata de la misma ola de calor. Las zonas que seguirán registrando los valores más altos serán el Pla de Lleida, las comarcas del Ebro y diversos puntos de la Catalunya central.
El escenario en el resto del país
A nivel estatal, la Aemet da por finalizada esta segunda ola de calor del verano este jueves tras cinco días de duración, debido al inicio de una bajada de temperaturas por el suroeste de la península. Sin embargo, Rubén del Campo, portavoz de la agencia, advirtió que cerca de media España seguirá registrando valores por encima de los 35 ºC, e incluso de 38 ºC a 40 ºC durante el sábado en el centro, este peninsular y Baleares.
Del Campo también señaló que el peligro de incendios forestales se mantendrá en niveles muy altos o extremos en la mayor parte del país durante las próximas jornadas. Este mes de julio sigue la tendencia de un junio extremadamente cálido, y según las previsiones de la Aemet, esta primera quincena va camino de convertirse en la más calurosa desde que se tienen registros en 1961, superando los precedentes de los años 2015 y 2022. Como muestra de este comportamiento global, las fiestas de San Fermín en Pamplona registraron el pasado martes el día más caluroso de su historia con 41,4 ºC. De momento, Catalunya y otras nueve comunidades autónomas continúan bajo aviso naranja por temperaturas que todavía oscilarán entre los 39 ºC y los 42 ºC en zonas interiores y valles fluviales.