El mercado inmobiliario de lujo en la capital catalana registra un movimiento sísmico que revela una realidad implacable: no solo los pisos forman parte del mercado salvaje, sino también los edificios históricos.
El fondo de inversión británico Schroders formaliza la salida al mercado del Grand Hotel Central, el inmueble que ostenta el título de primer rascacielos de la ciudad. Las consultoras JLL y Savills gestionan una operación que alcanzará los 160 millones de euros, según confirman diversas fuentes del sector.
Esta transacción supondrá un hito histórico. Si se confirma el importe, la venta escalará hasta las primeras posiciones del ranking local, solo por detrás de operaciones como la del Mandarin Oriental o el Hotel W. El edificio cuenta actualmente con 147 habitaciones y disfruta del impulso que generó la reciente reforma de la Via Laietana.
La casa de Cambó, el alcalde que construyó Via Laietana y el primer ascensor de la ciudad
El valor del hotel no reside únicamente en su rentabilidad. La construcción data de 1926 y nació como un bloque de viviendas de lujo bajo el nombre de Casa Cambó. El artífice del proyecto fue el político y mecenas Francesc Cambó, quien encargó al arquitecto Adolf Florensa una estructura inspirada en la Escuela de Chicago.
El edificio fue pionero en la introducción de servicios que hoy resultan comunes, pero que en el siglo XX marcaron un cambio de mentalidad en la alta sociedad. Cambó instaló el primer ascensor de la ciudad para trasladar su residencia privada al ático, un espacio que hasta ese momento la burguesía evitaba por la incomodidad de las escaleras.
El edificio que esconde un chalet en el ático
Uno de los grandes atractivos para los inversores extranjeros es el patrimonio que esconden sus paredes. El inmueble todavía custodia la biblioteca personal de Cambó, una estancia revestida en madera que conserva volúmenes y mobiliario original. Este espacio se utiliza actualmente para actos culturales de pequeño formato.
Además, el hotel presume de haber tenido el primer jardín elevado de Barcelona, con un chalet en el mismo jardín. Se trata de una zona verde de casi 1.000 metros cuadrados que integra árboles y fuentes neoclásicas. Schroders adquirió este activo en 2021 por 93 millones de euros y espera venderlo por el doble que lo compró.
La venta llega después de un 2025 donde la inversión hotelera en la ciudad rozó los 700 millones de euros. Capitales procedentes de Asia y Oriente Medio muestran un interés creciente por edificios que unan exclusividad con peso histórico. El Grand Hotel Central cumple ambos requisitos, pues permaneció en manos de los descendientes de Cambó hasta que su nieto, Pau Guardans, lo transformó definitivamente en alojamiento de lujo.
Cualquiera que visite el hotel se encontrará el panorama. Un edificio histórico, antigua casa de un alcalde, el primer ascensor de la ciudad, un jardín en las alturas y unas vistas privilegiadas sobr el Borne y Ciutat Vella… que solo son para turistas. Mientras se habla sobre la situación crítica de la vivienda en la ciudad quizás también deberíamos plantearnos… ¿Qué hacemos con nuestros edificios históricos?
