Moverse por Barcelona y su área metropolitana se ha convertido, en las últimas semanas, en una suerte de deporte de riesgo o en un ejercicio de paciencia infinita. Lo que empezó como una serie de incidencias puntuales en la red de Rodalies ha derivado en una situación de bloqueo que ha obligado al Ayuntamiento a tomar medidas drásticas. La más relevante para los conductores es, sin duda, la suspensión temporal de la Zona de Bajas Emisiones (ZBE): desde hoy, los vehículos sin etiqueta ambiental podrán circular por la ciudad sin miedo a las cámaras ni a las sanciones.
Esta decisión, firmada mediante un decreto por el alcalde Jaume Collboni a petición de la Generalitat, tiene un carácter excepcional y, lo más importante, una duración indefinida. El consistorio ha dejado claro que la ZBE se mantendrá suspendida «sine die», o lo que es lo mismo, hasta que el servicio de trenes recupere una normalidad que ahora mismo parece lejana. El objetivo es ofrecer una alternativa real a los miles de trabajadores y estudiantes que se han quedado «tirados» en los andenes y que necesitan el coche privado para cumplir con sus horarios.
Qué coches puede acceder a Barcelona
En resumen, la suspensión de la ZBE permite que los vehículos más antiguos, que normalmente tienen prohibido el paso, puedan entrar en Barcelona sin ser multados.
Los vehículos beneficiados son aquellos que no tienen etiqueta ambiental de la DGT (categoría A):
- Coches de gasolina matriculados antes del año 2000.
- Coches diésel matriculados antes de 2006.
- Motos y ciclomotores matriculados antes de 2003.
El resto de etiquetas (B, C, Eco y Cero) pueden seguir circulando como lo hacían hasta ahora, con la diferencia de que ya no convivirán solo con coches «etiquetados», sino también con los veteranos mientras dure el caos en Rodalies.
Más ojos y ayuda en los andenes
Pero el coche no es la única vía de escape. Conscientes de que el laberinto de transbordos y autobuses lanzadera puede confundir al más pintado, el Ayuntamiento ha decidido ampliar el despliegue de informadores en las estaciones clave. A partir de ahora, un total de 24 personas estarán a pie de vía para asesorar a los usuarios sobre cómo llegar a su destino utilizando rutas alternativas de Metro o autobús.
Este refuerzo no solo se mantiene en puntos neurálgicos como Sants, Catalunya o Passeig de Gràcia, sino que se extiende a las estaciones de Torre Baró y Sant Andreu, que están sufriendo especialmente las consecuencias del parón ferroviario. Los equipos estarán operativos en las franjas de máxima afluencia: de 6:00 h. a 10:00 h. por la mañana y de 16:00 h. a 20:00 h. por la tarde.
La Guardia Urbana también ha tomado posiciones. Se han establecido operativos fijos en las grandes terminales y se está prestando especial atención a los nodos de autobuses interurbanos, como Fabra i Puig y la avenida Diagonal, donde la afluencia de pasajeros ha crecido exponencialmente. Mientras el Metro y los buses urbanos de TMB intentan absorber el exceso de demanda con relativa normalidad, las líneas 62 y 96 han recibido un refuerzo extra para asegurar la conexión con el corredor de la Meridiana y Montcada.