Cuando la nieve se derrite, el Pirineo no se apaga; simplemente cambia de piel. El manto blanco deja paso al verde intenso de los valles, y el silencio de las cumbres se rompe ahora con el zumbido de quienes buscan acariciar el cielo de otra manera. Este viernes, la estación de montaña de Boí Taüll ha inaugurado la tirolina doble más larga de toda Catalunya, una instalación bautizada como T-1000 que invita a sobrevolar la cordillera a más de dos mil metros de altitud.
Impulsada por Ferrocarrils de la Generalitat de Catalunya (FGC) junto a las autoridades de la Vall de Boí, esta nueva atracción busca mantener viva la actividad turística y la economía del territorio durante los meses de verano. Con su puesta en marcha, visitantes y familias ya tienen una excusa de peso para huir de las altas temperaturas y lanzarse a disfrutar de un descenso vertiginoso por la montaña.
Volar a más de dos mil metros de altura
El recorrido total alcanza los 1.220 metros, ya que la nueva atracción suma un tramo inédito de 1.020 metros a la sección inicial de 200 metros que ya se estrenó el verano pasado. El viaje arranca en la propia base de la estación, a 2.037 metros de altitud, y termina en la cota 1.935 tras salvar un desnivel de 102 metros.
Para que la experiencia sea redonda y nadie tenga que preocuparse por la caminata de vuelta, una pequeña lanzadera con capacidad para nueve personas se encarga de recoger a los aventureros en la zona de llegada y devolverlos cómodamente al punto de partida.
En solitario o en compañía (y próximamente, a lo Superman)
La T-1000 cuenta con dos cables paralelos, lo que permite disfrutar de la experiencia tanto de forma individual como en tándem. En esta primera etapa, el vuelo se realiza en posición sentada, de manera muy parecida a la de un parapente. Sin embargo, ya está previsto que en breve se habilite la espectacular modalidad horizontal, conocida popularmente como «vuelo Superman».
Las normas para subirse son claras y sencillas: el peso permitido para lanzarse oscila entre los 50 y los 120 kilos. Si se opta por el formato tándem para volar con los más pequeños, los niños pueden subir a partir de los 6 años (con un peso mínimo de 20 kilos), siempre y cuando vayan acompañados por un adulto y la suma de ambos no supere los 130 kilos.
La montaña no cierra por vacaciones
Esta inauguración no es un hecho aislado, sino que forma parte de un plan para conseguir que la zona genere oportunidades durante los doce meses del año. Durante el acto de apertura, el presidente de FGC, Carles Ruiz Novella, resumió muy bien esta filosofía: «Cuando se acaba la nieve, la montaña no se cierra». En la misma línea se pronunció la alcaldesa de la Vall de Boí, Sònia Bruguera, quien destacó el papel clave de la nueva tirolina para dar un empuje extra a la economía local en época estival.
Además de poder cruzar el cielo colgados de un cable, quienes visiten Boí Taüll este verano encontrarán otras propuestas para disfrutar de la naturaleza. Entre ellas, la apertura del telesilla Vaques, ideal para acceder a diferentes miradores y rutas de alta montaña. Y cuando cae el sol, la zona aprovecha la excelente calidad de su cielo nocturno y su vecindad con el Parque Nacional de Aigüestortes i Estany de Sant Maurici para organizar sesiones de observación astronómica bajo las estrellas.