¿Sueñas con una travesía ferroviaria que parezca sacada de una película alpina, ascendiendo por encima de los 2.000 metros, flanqueada por acantilados, túneles y lagos de un vibrante color turquesa? No es necesario cruzar medio continente para encontrarla. La tienes a tiro de escapada desde Barcelona: se trata del Petit Train d’Artouste, escondido en los Pirineos franceses.
Este tren, hoy convertido en una de las excursiones más emocionantes de la zona, arrastra una historia fascinante. Nació en los años veinte, no para el ocio, sino como una crucial línea de obra destinada a facilitar el transporte de material y personal para la construcción de una gran presa. Ahora, esa antigua ruta industrial ofrece un recorrido panorámico sin igual, considerado una de las experiencias más impresionantes de todo el macizo pirenaico.
A bordo, te espera un viaje de poco más de una hora que discurre en las alturas. El tren te lleva, literalmente, por la cima de las montañas, regalando unas vistas que fácilmente podrías confundir con el paisaje de los Alpes, pero con el sabor genuino del Pirineo.
La aventura comienza en la estación de Artouste, en los Pirineos franceses, un punto accesible en unas cuatro horas de coche desde Barcelona. Si buscas el momento perfecto para subir, lo ideal es planificar la visita durante el verano o las primeras semanas de otoño. En esta época, el clima es más estable y el entorno natural luce en todo su esplendor. Un apunte importante: dado su éxito, las entradas suelen volar, por lo que la reserva anticipada es clave para asegurar tu plaza.
Cómo llegar
La forma más práctica es en coche: desde Barcelona hay que cruzar la frontera por el túnel de Somport o el paso de Portalet y seguir hasta la estación de Artouste. Otra opción es ir en tren hasta Pau o Lourdes y desde allí continuar en autobús o vehículo de alquiler hasta el punto de partida.
Qué hacer cerca
Ya que vas hasta ahí, además del propio recorrido en tren, la escapada ofrece muchas otras sorpresas. Muy cerca está el Lac d’Artouste, un lago de aguas turquesa al que se llega tras un corto sendero y que es la estampa más icónica de la zona. El Valle de Ossau también merece una parada: pequeños pueblos como Laruns conservan la esencia de la vida de montaña y son un lugar perfecto para probar quesos y platos locales.
Si buscas relax, los balnearios de Eaux-Bonnes y Eaux-Chaudes ofrecen aguas termales en plena naturaleza, y para los más activos, el Parque Nacional de los Pirineos abre un sinfín de rutas de senderismo con vistas de vértigo. Incluso puedes acercarte al mítico Col d’Aubisque, puerto legendario del Tour de Francia, o a la cercana Pau, con su castillo y sus jardines de aire señorial.
