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Gastronomía Qué Hacer

Casa Amàlia, el restaurante de 1950 que está frente al Mercat de la Concepció

Una fusión de cocina tradicional e innovadora con producto de proximidad (de las paradas del mercado).

By Barcelona Secreta

Casa Amàlia, el restaurante de 1950 que está frente al Mercat de la Concepció

Seguro que conoces el Mercat de la Concepció, situado en la Dreta de l’Eixample, pero muy probablemente no hayas pasado nunca por uno de sus laterales; un pasaje tranquilo y con mucho encanto que une las calles Valencia y Aragó. Y que no sería lo mismo sin la terraza de uno de los restaurantes más antiguos de la ciudad: el Casa Amalia. Fundado en 1950, este local es aún hoy un referente en la capital, y hemos entendido el por qué de esa bendición.

Dejando de lado la belleza del local, que no pasa desapercibida, lo fundamental de este lugar es su carta de platos y el trato que ofrecen a los comensales. Muchos de los productos son fruto de la sinergia con varias paradas del Mercat de la Concepció, algo que les permite tener productos de temporada y proximidad.

Y hablando de proximidad, también tienen en cuenta la cercanía con los comercios del barrio en productos como el pan o la leche.

En la carta encontramos platos como la Tajima Wagyu, que es cecina 100% de Wagyu de Teruel curada 24 meses, o los Popeyes, que son buñuelos de espinacas de Can Fisas con miel del panal. Y aunque más típico, no por ello menos reseñables son sus croquetas cremosas: de jamón ibérico y de pollo de pastoreo.

Tampoco nos olvidamos de esas tapas de bar castizo que todos hemos disfrutado alguna vez; es el caso del morro frito, que en Casa Amàlia preparan a base de una doble cocción en ajo y romero. ¡Vaya morro! Y nunca mejor dicho.

Como platos principales, es de bocado obligatorio el confit de pato de bellota del Lluçanès a la brasa con salsa hoisin y wasabi fresco del Montseny. Este wasabi no tiene color (ni sabor) con todos los que hayas catado previamente, e incluso lo rallan frente a ti como proceso del emplatado. Tampoco se queda atrás el Tarrako Tosa-mi, un tataki de ventresca de atún rojo “Balfegó” con semillas de sésamo y que también se acompaña de este manjar japonés. 

Y para terminar, nuestra elección preferida es el pastel de queso. Porque sí, pasteles de queso hay muchos, pero que sea muy cremoso, esté suficientemente frío sin llegar a estar helado y de elaboración propia, pocos. Viene acompañado de vainilla de Madagascar, nube de frambuesa y crujiente de frambuesa liofilizada.